jueves, 8 de septiembre de 2011

DISCO X DISCO SUPER RATONES

Rock de la playa (1990) – **1/2
En la tapa de este primer LP de los Super Ratones hay una foto en la que están, sonriendo, los cuatro integrantes del grupo. Todos ellos están vestidos con remeras rayadas (son las cuatro iguales). Al lado de la imagen hay una especie de sello que afirma “Made in Mar del Plata”. En la portada también se puede leer el nombre del grupo y el del álbum, ambos escritos en una tipografía color amarillo-arena y celeste-mar. Cerca de eso hay un signito de “correcto” o “bien”, de esos que abundan en los exámenes corregidos cuando la pregunta es contestada de manera acertada. Esa tapa es un buen resumen del contenido del álbum. Playa y optimismo (también amor y baile) es lo que se oye a lo largo de las catorce canciones.
Sobresale el número de covers: hay ¡3! tres temas del repertorio de los Beach Boys. A la famosísima versión de “Barbara Ann” (hit total de los Super en 1990), se le suman “Papa Om-Mow Mow” y “Come Go With Me”. Se trata de temas bastante cuadrados, que pertenecen a la faceta más pasatista de la banda liderada por Brian Wilson.
Tanto las canciones propias como las ajenas están superpobladas por trabajados coros, hechos por los Super Ratones mismos. Influencia clara (¿copia?) de los Beach. Es más: varios tracks comienzan con coritos a capella. Algo que a mí mucho no me gusta, pero que revela un talento en las voces digno de señalar.
Entre los temas propios destacables está “Comenzá a correr”, el track que abre.  La letra habla, con humor y en primera persona, de la desesperación que sufre la víctima de una infidelidad. Dice “Mis amigos me aconsejaron algo pero lo pensé bien/ no me gusta salir en los diarios/ lo mejor civilizadamente es hablar junto al mar / y ahogarte de repente”. Gracioso y bien escrito.
Otras de las canciones trascendentes compuestas por la banda son “Aprender a amar” y “¿Puede tu mono bailar a gogó?” (otro hit). En el primer caso es linda la melodía de voz que se escucha cuando dice “vas a tener que inventar algo/ para que me fije en vos”. En el segundo la letra y la música son tan huecas y adictivas como las canciones yanquis de los 60 admiradas por los Super. “Ya me cansé”, en tanto, es la primera pieza valiosa de Mario Barassi (el George Harrison de la banda).

Segundo tiempo (1991) – **1/2
            Sólo un año después del exitoso primer álbum, los Super Ratones sacan esta especie de upgrade de lo hecho anteriormente (actualización, versión 2.0 o como se quiera llamar). Ahora hay hasta una tabla de surf en la tapa (Mar del Plata, ¿capital de California?) y un saqueo más explícito que nunca a los Beach Boys: el disco cierra con un “meddley” de 7 minutos con versiones en inglés (es decir, no traducidas) de los hits más grandes de la banda estadounidense. “California Girls”, “Surfin’ USA”, “I Get Around”, “Fun, Fun, Fun” y “Good Vibrations” se dan cita una trás otra. Por supuesto, nada de Pet Sounds o Sunflower suena. Acá hay hits para el gran público. Casi como una banda tributo.
A ese bochorno podemos sumarle una pésima versión del horroroso tema “Ain’t Go No Home” de Buddy Holly. Son lamentables las voces actuadas. Primero cantan normal, después en agudito, y por último exageradamente serios. Todo mientras se escucha detrás un insoportable “uh uh”. También es mala “Sos un disfraz” que en la estrofa afana descaradamente a “I Can’t Explain” de los Who. Otra para descartar sería “Qué sé yo”, que tiene un estribillo horrible que repite el nombre del tema sin interés melódico.
Todo esto que nombré es la parte mala de Segundo tiempo. Afortunadamente hay una parte buena. Es la parte en la que los Super Ratones logran captar, sin copiar, esa atmósfera propia de los bailes de graduación yanquis de los años 50 que vimos en las películas.
“Marilí” tiene el nivel de las mejores canciones norteamericanas de los primeros 60, ¡pero es de ellos!, “Dormir tranquilo” y “Algo mejor” tienen unas estrofas hermosas (conmovedoras en el segundo caso), “Dejame hablar” tiene un dúo de voces entre Person y Blanco muy agradable. “Alguna vez” tiene una línea melódica que cambia todo el trayecto de la canción (cuando dice “vas a sentirte tan bien”).
En fin, si alguien alguna vez se conmovió con los lentos de los 50 y con todo eso, no puede ser indiferente a este álbum.

Aire para respirar (1993) – *1/2
            Aquí los Super Ratones se alejan completamente de la influencia de los Beach Boys y se meten de lleno en el más unidireccional rockabilly. Si antes el concepto de banda-retro pasaba por el surf, la playa y las armonías vocales trabajadas, ahora la cosa pasa por el jopo en el pelo y el facilista corito “pa-pa” que está en el fondo de “Don’t Be Cruel” (tema incluído aquí).
            Lo que más molesta de Aire para respirar es esa imitación que se hace de la forma de cantar de Elvis Presley (o simil rocker de los 50). En “Hablando todo se arregla”, “Estoy quebrado” y “Todo tu amor” tanto Blanco como Person roban a mano armada al cantante norteamericano. Es más: para que no queden dudas, la ecualización de la voz está puesta de la misma forma en que estaba en los viejos discos del rey del rock.
            Esos son tres ejemplos de canciones propias en las que se cae en el más imperdonable choreo. En los covers (los cuadradísimos standards “Ooby Dooby” y “Hippy Hippy Shake”), en cambio, la cosa es menos original todavía (ni compusieron) pero al menos un poco más digna (serían robos admitidos).
            Sólo salvo un par de temas. Aprueban aunque, claro, están lejísimo de sacar al LP del naufragio. Ambos eluden el trazo grueso rockabilly que tiene el LP. Son “Quiero darte vuelta”, que se destaca por el grito que la hace empezar (y la posterior guitarra que le sigue a ese alarido) y “Noche psicodélica”, en la que el protagonista del relato es sacado a bailar por una “araña de anteojos”.           

Reciclable (1994) – **1/2
            En este LP el estilo de la banda no es tan fácil de identificar. Reciclable no es un disco 100% Beach Boys (como los dos primeros), ni tampoco un álbum 100% rockabilly (como el tercero). Algo de esos estilos hay, por supuesto (la transformación de la banda en algo serio llegaría un par de años después), pero también hay cosas raras como un aroma a Serrano de Los Auténticos Decadentes (“Por la cuerda floja”, “La paloma”, “Esta vez voy a quedarme”) o una cierta utilización de ritmos latinoamericanos (“Calypso de amor”). En conclusión: ya no se puede simplificar la descripción de los Super Ratones en “banda que imita a…”, o mejor dicho “banda que recuerda a…”. Las  influencias ahora son varias.
            Reciclable incluye dos covers que llaman la atención. El primero es “Lo siento Susana”, versión de la canción “Sorry Suzanne” de los Hollies (banda inglesa, años 60). Está correcta. La original ya era muy buena. Hacen bien los Super en poner luz sobre un grupo bastante desconocido en estas latitudes.
            El segundo cover para destacar es “Mis páginas del pasado” (“My Back Pages”, Bob Dylan). El artista norteamericano grabó esa canción por primera vez en 1964, acompañado de una guitarra acústica. Pero el tema se volvió famoso gracias a la versión en vivo de 1993 (concierto aniversario de los 30 años de carrera de Dylan). Esa versión es eléctrica y mucho más dinámica que la original. En ella tocan y cantan, además de Bob, Eric Clapton, George Harrison, Tom Petty y Neil Young. Bueno, la versión de los Super es más parecida a esta última. Pero se le agregan unos coros a la Beach Boys que son completamente incompatibles con el espíritu del tema. De cualquier manera, vale aclarar que la traducción de la letra es buena y que es bastante diferente a la que hizo La Mancha de Rolando en estos últimos años. Sir ir más lejos, el título de la versión de La Mancha (“Mis primeras páginas”) es otro.

Zapping club (1996) – **
            Acá los Super Ratones abandonan la onda retro de una vez por todas. El sonido de guitarra eléctrica que hay en este LP es claramente contemporáneo a la fecha de edición del álbum. Si a esto le sumamos que no hay ningún cover en el disco (antes ponían 3 como mínimo en cada placa), es posible decir que Zapping club está firmado  practicamente por una nueva banda.
            Otro de los aspectos que podrían llevarnos a pensar en que hay un cambio de magnitud es que hay cierto pesimismo en las letras. “Me muero por vos”, el tema inicial, empieza como una canción de amor pero después termina hablando de una enfermedad. Otro tema medio bajón es “Quiero una luz” que tiene frases como “Estoy desesperado/ todo el tiempo preocupado” o “Me pregunto por qué llueve/ cada vez que logro algo positivo”. Las dos canciones van de la mano con el tono apagado (azul) de la portada del álbum.
Hasta aquí todo OK. El grupo cambió. Sin embargo, sinceramente, habría que ver qué tan grande es ese cambio. Y cuan auténtico es. Es cierto, se modificaron algunas cosas en la superficie. Pero lo más importante sigue igual. No basta con abrazar un estilo en boga o aflojarle un poco al optimismo pasatista de los primeros discos, lo importante es escribir canciones que sean más o menos innovadoras.
Acá es donde están flojos los Super Ratones. Porque la balada “¿Qué viste en mí?” es bastante simplona. Abusa del recurso de repetir el título en el primer verso de cada estrofa. Algo parecido pasa con la mencionada “Quiero una luz”, de melodía también trillada. De cualquier manera, el peor caso es el de “Algún rincón del mundo”, que tiene un afano evidente a “Nowhere Man” de los Beatles (y tal vez también a “If I Needed Someone”). No es un cover pero más o menos…
Zapping club, además, tiene un segundo conjunto de canciones que no logran aprobar. Los estribillos de “Y se nos va, se nos va” y “Se mueve” repiten todo el tiempo la misma frase de sus títulos y eso cansa mucho. Más en el segundo caso, en el que la melodía es directamente infantil.
El tercer conjunto de canciones fallidas está ocupado por una sola. “C’est la vie”, horrorosa, no es copia, pero es completamente descartable. El uso de la voz agudita en el remate es de lo peor que escuché en el rock argentino. Además, me desagrada esa costumbre de los Super de agarrar las frases “chic” que andan circulando en boca de, ponele, Moria Casán (otros casos serían “Como estamos hoy” y “Chapeau”). Me parece algo muy publicitario.
Después de demoler al disco (la conclusión de la crítica sería: no es un LP retro cuasi tributo, pero tampoco es un disco de rock verdaderamente original), recomiendo dos canciones. La primera es “Karma sin quemar”, que tiene un comienzo acertado gracias al uso de la guitarra eléctrica y un muy lindo cambio de dirección en la melodía cuando dice la frase “mi mente sigue intacta”. La segunda es “Tal vez” (de Mario Barassi) que, musicamente, empieza muy bien con la frase “si estás al borde de caer y no creés”.

Autopistas y túneles (1998) – ***1/2
            Este sí es el disco con el que los Super Ratones se transformaron. Ya la tapa lo dice todo: si antes todo era surf y sonrisas, ahora la cosa remite a Let It Be de los Beatles. Indudablemente se trata de otra clase de pop, mucho más complejo que el que hacían anteriormente. Es como si los Super hubieran trocado la parte 63-65 de Beatles-Beach Boys, por la etapa 65-70 de las mismas bandas. Una verdadera evolución.
            El tema “Aguafuertes” es una extraña (y bienvenida) mezcolanza. Por un lado, tiene modernas guitarras distorsionadas y juegos con la ecualización vocal. Pero por otro, incluye el bandoneón y una letra inspirada en Roberto Arlt. La canción es una especie de fusión entre el brit pop y el tango.
            Otro tema destacable es “Un paseo por el parque”. Está realmente muy bien la estrofa. Verdaderamente la pegaron con el ganchito melódico que aparece cuando canta “si tu sueño no se hace verdad/ la puerta a la irrealidad, empieza aquí”. Ese ganchito luego es realizado por un punteo de guitarra eléctrica magistral (minuto 2:17). Como se ve, además, la letra es psicodélica.
            A esos dos grandes picos se le suman “Mar de las Pampas” (nostálgica, con coritos que sacan algo de Pet Sounds pero sin copiar), “Sólo (el gran derroche)” (con una estrofa delicisiosa), “Paula” (baladita exquisita) y “Pasajeros” (con un muy buen juego entre dos voces, la de atrás agudita).
            Fíjense que no hay muchos discos de rock argentino que hagan foco de manera inteligente en los últimos años 60. Los Super Ratones no sólo logran eso, sino que se actualizan con lo más moderno del brit pop de los años 90 y además lo fusionan con el tango. No es poco.

Mancha registrada (2000) – ***
            Autopistas y túneles había representado la resurrección de una banda dada por muerta. Los críticos aclamaron el trabajo y mucha gente se sorprendió. Sin embargo, el gran público ignoró el disco. A diferencia de la etapa 90-92, ésta vez no hubo hits.
            Todo cambió con Mancha registrada y el tema “Como estamos hoy”. La canción sonó en todas partes y llegó a ser hasta cortina del programa de Jorge Lanata. En mi opinión, es un track publicitario, tonto y repetitivo que puede llegar a interesar (si uno le pone mucha onda) cuando se pone heavy al final, pero que está lejos de destacarse. De cualquier manera, sirvió a la banda para demostrar a las masas que los Super seguían vivos.
            Ya metiéndonos en el análisis del disco debo decir que lo veo algo caótico en cuanto a estilos. La bossa nova “Cosas perdidas” no tiene nada que ver con la banda y corta al LP en dos. Es muy desafortunada su inclusión. Es lo mismo que poner un tema punk en un disco de María Martha Serra Lima.
            Otros pasos en falso son “Como un fantasma”, el tema inicial, en el que Fernando Blanco canta sin onda (diferente a lo que hace en “Otro día en la vida”) o “Bajo el reflector”, también de Blanco, sobre la fama. Un track totalmente previsible y falto de atractivos.
            Dejándonos llevar por estos cuatro casos que nombré éste sería un disco maduro pero fallido. Sin embargo, hay cuatro temas que hacen que el LP valga la pena: el mencionado “Otro día en la vida” (con un comienzo fantástico de coritos medio psicodélicos), “Cornalitos fritos” (muy power) y dos canciones espectaculares de Mario Barassi: “Decime que te hicieron” y “Estuve ahí”. El tipo canta realmente bien y aquí comienza a destacarse como el miembro más talentoso de la banda.

Urgente (2003) – ***
            En la superficie se trata de un disco rabioso, influído por el garage rock, la música del momento en 2003 (el tema “Pararme solo” es muy parecido a “Hate To Say I Told You So”, el hit del grupo sueco The Hives). Algunas de las características de este estilo: cantante gritón, muchas veces con efecto de voz telefónica, la batería sonando como en una sala de ensayo, alguna relación con el punk o mejor dicho con el pre-punk de Velvet Underground y The Stooges.
            Hay tres canciones fuertemente enmarcadas en el garage rock: la mencionada “Pararme solo”, “Sube y baja” (que además tiene un ganchito en el estribillo) y “Acción” (muy buena, con Person cantando como desesperado y haciendo “uhh” agudito). Si obviamos que esta última se parece en algo a “Song 2” de Blur, estamos ante una buena tricota de temas garage.
            Es cierto: el LP abraza el estilo de moda en tres canciones y altera la identidad visual del grupo (vean la tapa, ¿no parece como un relanzamiento de marca, como cuando las empresas cambian el logo?). Pero también es cierto que hay diez canciones que difícilmente se puedan rotular en el estilo importado. Más bien pareciera que Urgente continúa un estilo propio de los Super Ratones maduros, iniciado en Autopistas y túneles, que continúa hasta el último disco, aparecido en 2008.
            Y en ese estilo personal hay canciones buenas y malas. Las peores son “Polka miseria” (con un estribillo escrito con rimas que parecen de un niño de seis años) y “Carne picada” (obvia, sobre los realitys). Las mejores son las tres de Barassi (“Sólo por hoy”, “¿A quién?” y “Viajo para olvidar”, todas de buen manual pop) y, por supuesto, “La autopista del sur”, con música a lo The Who y letra inspirada en el cuento de Julio Cortázar, aunque con referencias a la realidad política argentina actual. Un verso maravilloso dice: “De repente se mueve un poco, parece avanzar, pero no hay muchas ilusiones y se empieza a enfriar”.

Super Ratones (2008) – ***1/2
            Pasaron cinco años entre Urgente y este LP. En ese lapso ocurrieron dos hechos muy importantes: 1) abandonó la banda Fernando Blanco.  No es una gran pérdida y lo mejor es que, por eso, el mucho más talentoso Mario Barassi se convirtió en uno de los compositores principales. 2) la banda se hizo kirchnerista. Es así que junto a este CD se incluyó información para posibles hijos de desaparecidos que no conocen su identidad. Algo 100% compatible con el discurso K (completamente elogiable, aclaremos).
            Bueno, vamos a la música. Este LP empieza muy mal. Person se hace el moderno en “Chapeau”, queriendo, tal vez, repetir el éxito de “Como estamos hoy”. Junto a “Tu box” son lo peor del disco. Insólito como dejaron esos dos engendros en el disco.
            Pero afortundamente hay varias perlas que hacen que el LP brille. “Lo demás es lo de menos” (con buena voz de Person) está buena, “Esperando al sol” (que recuerda a los viejos Super) también, “Que hay en tus ojos” (balada ABC salvada por la participación de Roque Narvaja y Miguel Cantilo) aprueba.
            De cualquier manera, hay que aclarar que el posta acá es Mario Barassi. Está afiladísimo el tipo en este LP. Esa voz maravillosa que tiene y el talento para el pop que maneja lo ponen en primer plano y lo confirman como el miembro, por lejos, más dotado para la consagración de la banda. “Voy a inventar recuerdos”, “El último verano” (es de los dos, aunque me gusta la parte que canta Barassi) y “Todo el mundo te hace algo” (con Ken Stringfellow, yanqui, de la banda The Posies, canta con la nuez como Morrisey) están buenísimas.
El cuadro de honor, sin embargo, es para “Ariel saltó”, la mejor del disco y por ahí la mejor de toda la historia de los Super. Se trata de una conmovedora historia sobre un tipo deprimido. Tiene al menos tres atractivos: 1) Cuando dice “Ariel saltó o o o”, está muy bien la voz ahí. 2) El puente en donde afirma “tanto destino/ se le fue como vino/ y no le avisó/ no lo vio”, muy lindo melódicamente. 3) el comienzo de la segunda estrofa, cuando dice “esta vez la altura lo salvó”, re lindo musicalmente.

BLANCO SOLISTA

Blanco móvil (2005) – **1/2
            Estamos ante un álbum con clara influencia Beatle. Blanco se queda con la parte más melancólica de la obra de los fabulosos cuatro de Liverpool. Bah, en realidad, con una de las partes melancólicas, la que utiliza batería (“In My Room”, “I’ll Be Back”). Desecha, acertadamente para mí, la faceta 100% fogón (“Yesterday”, “Michelle”).
            Blanco móvil tiene cinco picos: el primero es “Luz verde”, que impacta en la parte que dice “el tiempo llega y es hoy”. Buen final para un estribillo mediocre. Otro punto alto es “Cuando”, que termina haciendo una mezcla de  “All You Need is Love” y “For No One”. La tercera aprovechable es “Todo para mí”, que tiene una excelente guitarra slide (gracias George Harrison). La cuarta que está OK es “Ojos tristes”, también con slide, que es una linda balada básica con agradable “uh, uh”. El quinto pico es “Los golpes”, un poco más movida que las anteriores, que tiene una maravillosa factura instrumental, admirable en el momento posterior a cuando dice “cuando llegan los golpes”.
            Pero claro, no todo es tan bueno. Blanco la pifia cuando se aparta del esquema Beatle-melanco. “Los lobos”, por ejemplo, se parece a los peores momentos de los Super Ratones (“Camouflagge”, incluída en Urgente).  Es una canción que podría formar parte de una serie de detectives. Tiene algo de “Taxman”, aunque aquel tema que abría Revolver ya tenía algo de las series yanquis de misterio. Otros pasos en falso son “Dado vuelta”, también con melodía infantil y “Al borde de un ataque de nervios”, clásica canción progre sobre un tipo de derecha en el estilo de “El imbécil” de León Gieco.

Mares lejanos (2008) – **1/2
            Este disco es, en apariencia, más parejo que el anterior. De la canción 1 a la 9 se puede escuchar bien. Pero a partir de la 10 bajonea terriblemente. Hay una sucesión de temas impresentables que termina en papelón con “Sexto sentido” (tema 14, el último), un rock de los 50s, digno de Aire para respirar, el peor LP de los Super Ratones.  
            Pero bueno, hablemos mejor de la sucesión 1-9, es decir, de la parte buena. No todos son temas realmente aprovechables, pero hacen que el oyente mantenga el interés. Que no se distraiga. El estilo es beatlesco, pero un poco más abierto que el del disco anterior. Hay ya una onda más personal. Los próximos párrafos serán destinados a analizar las dos mejores canciones del LP. 
            La primera es “Mares lejanos”, la que da título al álbum. Se trata de un pop irresistible, sencillo, con un buen ritmo. No cambiará el mundo, pero quedará por varios días en la mente del oyente.
            La segunda elogiable es “Yo quiero ser Bob Dylan”, de letra muy ingeniosa, que va mechando datos biográficos del artista norteamericano. Dice, por ejemplo, “escribir como Rimbaud” o “romper las reglas del folk”. Una verdadera lección de historia del rock en poco menos de cuatro minutos.