jueves, 15 de abril de 2010

VOX DEI


¿Presente?

.

               Existe una época de la historia de la que sólo tengo recuerdos indirectos. Yo nací en 1982, por lo tanto todo lo que conozco de los años 70 viene de los libros y de las revistas, de la observación de objetos viejos, de la narración de personas más grandes. Esos recuerdos indirectos son recuerdos de recuerdos de otros. Son compilados de narraciones ajenas sobre experiencias ajenas. Son, además, hipótesis personales (mías) muy apresuradas sobre el funcionamiento que tenían años atrás, ciertos objetos que hoy veo cerca. La tapa de un disco LP de Pink Floyd, para poner un ejemplo, hoy está húmeda en mi habitación, se la ve amarilla y algo sucia. ¿Cómo imaginarla años atrás, cuando mis padres la compraron en una disquería? En la estimación de ese presente lejano radican los años 70 para mi generación.

             Así es como se me aparece Vox Dei, la banda liderada por Ricardo Soulé y Willy Quiroga que estuvo, alrededor de 1971-1972, entre las cinco líderes del incipiente “rock nacional”. Esa es información que leo ahora. Imagino a los jóvenes de la época yendo a los recitales. Imagino, no los recuerdo. Hoy nos queda un hit, “Presente”. Y un disco que los mayores de cincuenta años califican como “obra maestra”: La Biblia. La obra conceptual del rock nacional. El Tommy argentino. Intentando desentrañar el jeroglífico, me sumergo en la escucha de ese LP, hoy audible en forma de MP3 desde mi computadora.

            A diferencia de Luis Alberto Spinetta o Charly García, los Vox Dei (como también los Manal) se quedaron para siempre en los 70. Por eso intentaron una y mil veces recrear esa obra magna (hay más de dos versiones en vivo posteriores), ese disco que conecta a la generación que fue joven en los 70 con los lejanos años 70. Fuera de ese gesto nostálgico (no “retro”, más bien “del palo”) el disco no tiene significado hoy. Las nuevas generaciones no lo escuchan, como si escuchan Artaud o La grasa de las capitales.

            Eso explica la imprecisión que existe con respecto al Vox Dei actual que toca en algunos festivales o en la Casa Rosada. El público de más de 50 años que recuerda las épocas en las que el pelo era largo, en la que se prestaba discos con los amigos, en la que la juventud estaba altamente politizada. Ese público se recuerda escuchando La biblia y se ve en la actualidad, en la vorágine, en el trabajo diario. Ese público ignora que “Vox Dei” se presenta sin aclarar que está ausente su ex líder Ricardo Soulé. Es estafado pero participa de la mentira porque entra en la cápsula del tiempo. En esa cápsula que lo lleva a la época dorada.

          En este blog muchas veces se habló de actos artísticos que tuvieron prestigio en el pasado y que hoy pasan desapercibidos. Litto Nebbia y Celeste Carballo fueron reivindicados aquí. Lo previsible con Vox Dei sería recomendar también la escucha entre las nuevas generaciones. Sin embargo, no es lo que voy a hacer aquí. Desde los 2000 y, desde mi persona, Vox Dei no aparece como una banda esencial. Ninguno de sus discos me parece digno de estar, por ejemplo, en una lista de los 40 mejores trabajos del rock nacional. Es más, si tengo que recomendar alguno, elegiría Romances de gesta, uno de los discos solistas de Soulé que se grabó en la sí vivida (y recordada a partir de destellos imprecisos pero no menos reales) década de los 80.

           Vox Dei para mí es una cápsula que me lleva a otro lugar. A un lugar que condensa relatos lógicos y verosímiles. Pero que no hace que me represente situaciones o anécdotas. Para mí La Biblia no es una lejana tarde de domingo con la pieza oscura, en la que miro tapas gigantes de LP, mientras pienso en el retorno de Perón. Para mí La biblia es un interrogante, el disfrute de algunos pasajes musicales y la perplejidad ante el hecho de que un disco conceptual hable, sin hacer críticas, junto a una institución tan enemiga de lo rockero como es la iglesia. La biblia es, para mí, entonces, un disco más que debe ser analizado, en lo posible, desde cero.

           

              Explicar el estilo de música que siempre hizo Vox Dei no es difícil. Tiene esa cosa guitarrera, fierrera, blusera, o hard rockera de un Pappo. Pero por otro lado tiene ese tipo de canción pop/rock lenta como “Presente”.

Además, transita por momentos el género de las baladas de la música negra norteamericana de los años 50. No es casual que el primer tema que el grupo interpretó haya sido “When a Man Loves a Woman” de Percy Sledge.

Lo concreto es que la banda nace en los 60. Interpreta canciones en inglés: propias y ajenas. Según cuenta el bajista Willy Quiroga, es Luis Alberto Spinetta quien al término de un recital les aconseja cantar en castellano. Y es así como el grupo saca en 1970 el LP Caliente, que ya incluía el hit “Presente”. Hoy en día no hay nadie en nuestro país que desconozca esa canción.

El próximo paso fue La Biblia. Una adaptación del clásico texto religioso a ópera rock que contó con la aprobación de la Iglesia Católica Argentina. Monseñor Graselli, importante cura del momento, dijo que la letra de “Génesis” tenía una gran profundidad y un asombroso poder de síntesis. La realidad es que se unían el mundo del rock, del pelo largo, de la transgresión con el mundo de lo católico, de la tradición, de lo reaccionario (no olvidar la época). Desde hoy el gesto de adaptar “La Biblia” puede ser pensado como algo conservador, como una transa innecesaria, hasta como rock de derechas. Hasta invitaron a congregaciones religiosas para la presentación en vivo hecha en el Teatro Alvear. Pero en ese momento, muchos jóvenes lo tomaron como el Tommy argentino. Como la música compleja, opuesta a lo que sonaba en la radio. Como un álbum que tenía unidad, que contaba una historia, algo más complejo que los estribillos recordables.

Tanto La Biblia como el posterior Jeremías pies de plomo pusieron al grupo entre lo más respetado del rock nacional. A eso se le sumaba la popularidad alcanzada por canciones como “Presente” o “Ritmo y blues con armónica”. Es por eso que esa época (1971-1972) quedaría en la mente de una generación. Es más: unos pocos años después, muchos músicos (entre ellos Charly García) se reunirían para hacer una versión de La Biblia que no tuvo ni la presencia ni la autorización de Vox Dei. La crítica de la época indudablemente tomaba al álbum como el mejor trabajo del rock argentino. Y fueron necesarios muchos años para que esa valoración desapareciera.

Hoy La Biblia es un disco más. Una de las razones es que las óperas rock dejaron de tener el prestigio que antes tenían. Se habían leído en su momento como un momento superador del rock, como la fase en que definitivamente el rock se despojaba de sus ataduras pop simplistas y comerciales; hoy la crítica comprendió que no es así. Que el concepto de canción no tiene por qué ser inferior. A mí personalmente no me gustan demasiado las óperas rock y lo digo sin tener vergüenza. Es más, La Biblia hasta me parece una de las mejores posibles, pero creo que está lejos de ser la obra maestra que los setentistas sospecharon.

Veamos como está considerado hoy el disco. La Rolling Stone en una votación hecha entre críticos (año 1998, tapa de Madonna) no lo puso ni siquiera entre los 60 LP más importantes de la historia del rock nacional. Tiempo después, sí, en una encuesta realizada a músicos, personalidades de la industria y demás, lo colocó entre los 20 primeros. Pareciera que el disco sólo queda como algo prestigioso entre los músicos de más de 50 años, como una influencia importante. Pero los críticos de hoy no le tienen una gran estima. Y tampoco los jóvenes consumidores de rock.

              Pero volvamos a los 70. Vox Dei estaba en la cima del prestigio. Sonaba en la radio con “Presente” y demostraba a la vez que estaba más allá de eso con La Biblia. Empezaría desde ahí un lento descenso que terminaría en dejar a la banda en el semi anonimato. En obligarla a vender el hit a la película Tango Feroz y a representar 80 versiones de La Biblia cada vez que se vuelve a unir.

              En 1975 se da la primera crisis. El grupo se disuelve. Ricardo Soulé abandona la banda y lanza el LP Vuelta a casa, con el que le va bastante mal. El resto del conjunto, al mando de Willy Quiroga, saca los discos Estamos en la pecera y Ciego de siglos. El impacto en la escena argentina es mínimo y por eso la banda se rearma en 1978. Soulé regresa y pone más rock pesado a la cosa. Terminan lanzando el disco Gata de noche, un buen trabajo que volvió a no tener el éxito esperado.

             Vox Dei intenta componer un segundo disco conceptual (iba a ser sobre El Cid Campeador esta vez) pero los integrantes se vuelven a pelear. Soulé decide abandonar la banda nuevamente. Esto es una constante en la historia del grupo: las idas y venidas del líder, sus peleas con Willy Quiroga. Es muy gracioso ver como la interna se reproduce en una entrevista con el sitio web Acción Digital. Dice Quiroga sobre Soulé: “Su comportamiento ha sido de una inmadurez total”.

             Pero estamos en los primeros años 80. Soulé lanza un segundo disco solista con lo que le había quedado del proyecto de El Cid Campeador. En tanto, Willy Quiroga arma una banda, Destroyer, que fracasa comercialmente. Tanto Romances de gesta (Soulé) como Destroyer (Destroyer) están entre lo mejor que han hecho los artistas. Nadie recuerda esos discos ahora, ni siquiera los pelilargos fans del Vox Dei de los 70. Pero vale la pena pegarles una escucha.

            En fin: Quiroga y Soulé, seguramente apretados por la economía, deciden reunir por tercera vez a Vox Dei en 1986. Tocan en el teatro Ópera a sala llena (hacen cuatro funciones). Indudablemente todavía existía un buen recuerdo de lo que había sido la banda. Para dar una idea de la actualidad, hoy hacen giras por pequeños teatros del conurbano. Pero bueno, en ese momento la gente tenía expectativas por el reencuentro.

            A la manera de un Serú Girán año 1992, sacan en paralelo a la gira un LP con canciones nuevas. Se llamó Tengo razones para seguir y es un engendro con canciones optimistas que bucea en el más bochornoso pop radial. Exactamente igual que el posterior Serú 92. Sin embargo, a los que no ubicamos el rock setentoso de Vox Dei en un pedestal intocable, a los que de vez en cuando prendemos la FM más pop, Tengo razones para seguir no nos parece tan malo. De hecho, no tenemos problema en decir que tiene más ideas sobre la melodía que la mayor parte de lo hecho por Quiroga & Soulé en los setenta.

            En 1989 Soulé se vuelve a ir. Ésta vez viaja a España y allí lanza Osadía, un LP hecho con base de violín en el que interpreta varias de sus viejas composiciones. El disco es un completo fracaso en la madre patria y tarda muchos años en editarse aquí. Paralelamente Quiroga rearma Vox Dei sin Soulé y lanza el LP Sin darle ya más vueltas. La cosa vuelve a ser complicada en términos de ventas. En síntesis, los endebles balances contables dan como resultado… ¡el cuarto reencuentro del Vox Dei original!. Hacen un disco en vivo llamado El regreso de la leyenda (título humilde ¿no?) y una nueva versión de La Biblia (la tercera firmada por ellos, vuelve a ser humilde ¿no?).

           Con respecto a la visión que la banda tiene del disco es ilustrativa una encuesta que salió hace un tiempo en el suplemento No de Página 12. Era sobre los mejores temas de la historia. Sorprendió que los únicos votos que recibió Vox Dei… ¡fueron los de sus mismos integrantes!

           Reflexiones aparte, volvamos a la historia. Soulé vuelve a abandonar la banda a finales de los años 90. Y la banda prosigue sin él, pero esta vez, ya en forma independiente. Las discográficas le dieron la espalda. La juventud los ignoró. Ya no había nada de recitales multitudinarios en los teatros de la calle Corrientes, Vox Dei comenzó a tocar en las pequeñas salas del conurbano y del interior. Dice Quiroga: “Pasamos de ser una agrupación super conocida a ser underground”.

           En paralelo, Soulé volvió en 2008 a sacar un disco solista con canciones nuevas (no lo hacía desde 1985). Salió de gira con su hijo Gabriel. Fue reivindicado por Ricardo Iorio en el disco de versiones Ayer deseo, hoy realidad. Y fue invitado a recitales de La Renga y La Mancha de Rolando. De cualquier manera, todavía su trabajo no fue revisitado masivamente por las nuevas generaciones.

          
          Para cerrar no es malo reflexionar sobre el objetivo mismo de este artículo. ¿Por qué reflexionar sobre el tiempo y la música justo cuando se habla de este grupo y no cuando se lo hace acerca de otros viejos discos? Porque Vox Dei es una banda muerta. Que no tiene presente (teniendo en cuenta el nombre de su hit, ¡que paradoja!) y revisita su pasado cíclicamente. Que usufructúa hoy mismo (sin siquiera contar con su líder) esa imagen añeja en bares perdidos. Quedaron algunas buenas canciones pero los discos tienen telarañas. En general, al menos para mí, culmina rondando una percepción por el aire: que llevar el gigantesco sobre de cartón que contenía el LP de La Bibia bajo el brazo fue una marca de prestigio en una época pasada. Una contraseña para darse importancia. Para sentirse más intelectual. Hoy, que esa tapa no significa nada más que una tapa, esa altanería terminó quedando en evidencia.

DISCO X DISCO VOX DEI


Caliente (1970) - ***1/2
                 El primer disco de Vox Dei empieza mal. Es cierto que el tema 2, “No es por falta de suerte”, tiene una interesante mezcla de bongó y música rock. No obstante, es mejor escuchar al grupo uruguayo El Kinto (específicamente la canción “Suena a blanca espuma”, de finales de los 60) para ver lo que es en realidad la fusión armónica entre ritmos locales y extranjeros. Otro problema es que “Canción para una mujer que no está” (pista 6) tiene, para mí, serios inconvenientes con la entonación.
                Caliente, en rigor de verdad, recién empieza a caminar en el track 7, “Presente”. Se trata de una de las canciones más famosas de la historia del rock nacional. Poca gente sabe que es de Vox Dei (muchos de los admiradores del tema hasta no saben qué cosa es Vox Dei). La gente suele conocer más la versión “ablandada” de la película Tango Feroz. A mí la versión que está en este primer LP de la banda de Quilmes me gusta mucho.
               Otros dos buenos momentos de Caliente son el track 8 y el 10. Contienen a los temas “Azúcar amarga” (antes, cuando cantaban en inglés, llamada “Bitter Sugar”) y “Doctor Jekyll”. Son 2 rocks bien hechos. Entradores y adictivos.
              Pero el mejor momento del disco es “Quiero ser”, una balada en la que Ricardo Soulé, como haría otras veces en su carrera, mete mano en su caja de influencias que incluye a la música negra norteamericana de los años 50, tipo Los Plateros. El clímax de la canción llega cuando se escucha “aunque sólo/ soy/ recuerdos de ayer”. Es muy agradable como eso es cantado.
.
La Biblia (1971) - ***1/2
El disco más prestigioso del grupo. Obra conceptual. Se realizó en una época en la que el público rockero pensaba que una ópera rock tenía, por el sólo hecho de ser ópera rock, más importancia que un disco de canciones. Pleno auge de Tommy de The Who y de los LP de Pink Floyd. “Música progresiva”, la definían, que mientras más alejada estuviera de la “música comercial” mejor. La idea (no explícitamente confesada) era componer temas que no se pudieran separar del disco para pasar en la radio. Temas que necesitarán tiempo de escucha con dedicación a full en una habitación.
La historia de la realización de La Biblia es algo compleja. La banda obtuvo la aprobación de la Iglesia Católica argentina (aquí no hay ningún mensaje escondido, es “rock religioso”, como define Soulé en su página web), así que no hubo ningún tipo de censura. Pero sí se dieron algunos problemas insólitos con la compañía discográfica. Es así como los nombres de los temas están corridos (“Libros sapiensales” se debería haber llamado “Profecías”, por ejemplo) y como algunos tracks están modificados (“Apocalipsis” es instrumental, pero debió haber tenido letra). Son consecuencias del apuro de la disquera por sacar el disco sin respetar el tiempo de los artistas.
En mi opinión el disco que quedó es bueno pero está lejos de ser la obra maestra que ciertos cincuentones festejan. Entre ellos están varios rockeros argentinos como Gustavo Cerati (hizo “Génesis” en su unplugged) y Andrés Calamaro (hizo “Libros sapiensales” en Grabaciones encontradas).
Lo que más me gusta a mí son a) la primera parte power de “La guerras”, b) la segunda parte tranqui de “Profecías”. Las canciones que nombré en los párrafos anteriores también me parecen agradables aunque no las considero demasiado trascendentes. Y la segunda parte (la que empieza con “Cristo y nacimiento”) me parece aburridísima. 
.
Jeremías pies de plomo (1972) - **1/2
              El tercer LP de Vox Dei es mucho menos importante que los dos discos anteriores. Hay mucho rock-blues cuadrado (“Juntando semillas en el suelo”, “Esta noche no parece igual”), hay canciones algo flojas (“Sin separarnos más”, el tema que da título al disco). No todo es malo, pero da la sensación que uno podría vivir muy tranquilamente si el CD no existiera.
El tema más famoso del disco es “Ritmo y blues con armónica”. Siempre lo fue. Pero ahora que Ricardo Iorio hizo un cover en su disco solista lo es más. Tiene una sabia letra contra los falsos amigos. Y una música cambiante, que muta en el minuto 1:43 (“hoy por la mañana sentí nuevamente/ esas locas ganas de quererme bien”).
             Sin embargo, no es éste el mejor tema. Ese lugar lo ocupa “Ahora es el preciso instante”. Lento. Otro bueno es “Por aquí se echó de menos”. Un track con fuerza que Chizzo de La Renga desearía haber compuesto. En él, Soulé obtiene real impacto cuando al final cambia la letra del estribillo y grita: “bien/ muy bien/ estuve pasando un tiempo/ ¡en el manicomio!!”.
.
Es una nube, no hay dudas (1973) - ***
             Este disco, en promedio, está más o menos en el mismo nivel que el LP anterior. Pero hay una diferencia fundamental: incluye un muy buen tema. El que hace a uno regresar al disco una y otra vez. Se trata de “Es una nube, no hay dudas”, el track 1, que también da título al disco. Ampliamente recomendable. Posiblemente lo mejor que ha grabado Vox Dei.
             En el resto del álbum vuelve a aparecer la influencia de la música negra de los años 50. Ver las canciones “Es así y no hay nada que hablar” (prestar atención también a la guitarra eléctrica de este track) y “Prometeme que nunca me dirás adiós”. Esa veta de la banda es una de las mejores. Porque combina el pop nato que manejan los integrantes de la banda con el revival de ese pretigioso tipo de música yanqui (que el rock argentino mucho no transitó).
            Queda recomendar, al menos para escuchar un par de veces, “La historia de Sam el Montañés” y “El mañana es otra historia”. Son dos tracks que zafan. Los temas restantes no son muy buenos. Pero bueno, el disco está salvado por el tema del título.
.
La nave infernal (1974) - *
            Disco en vivo con dos temas clásicos (“Sin separarnos más” y “Génesis”) y seis inéditos. La verdad es que el nivel es bajísimo. Parece el recital de una bandita de barrio. El sonido es muy precario y las canciones nuevas son muy primitivas. Tal vez la única excepción sea el track final, que se llama igual que el LP, pero el resto es el abc del rock.
            Es bueno detenerse en el tema “Blues del renegado”. Cuadradísimo. Condensa todo lo que odiamos en este blog. No falta la armónica sonando al pedo, la voz sobreactuando, las referencias a la “nena”. Impresentable.
           Otro imperdonable es “Esta es quizás la última vez”. Incluye un grito de “no quiero volver más”, que hace de pseudo-estribillo. Una locura.
           En fin, un disco bochornoso. Casi nada se puede sacar de aquí. Debió haber quedado en el recuerdo de un par de fanáticos como un mal recital. Sobrevivió para todos en forma de disco y así masificó el desastre.
.
Vox Dei para Vox Dei (1974) - **1/2
              Pasa más o menos lo mismo que ocurría con Jeremías pies de plomo. La mayoría de los temas tiene un nivel respetable. Pero falta, a mi juicio, esa perla que hace a un disco “bueno”. Lo que queda es un disco “no malo”, o “regular”. Algo que, dada la cantidad de LP que existe sobre la tierra, no vale la pena escuchar en demasía.
               El estilo no es tan de rock duro como en varios trabajos previos. Hay más pop, más balada. Queda algo que piensa más en la estructura de cada canción que en la fuerza de los temas.
               Se puede comprobar escuchando el comienzo del tema “Es necesario salirte a buscar”. La parte de guitarra, la batería y la voz que tararea empiezan lento y anuncian la melodía que vendrá. También se ve en las tres notas de bajo que se repiten en “La luz que crea” (las que, durante la primera parte del track, vienen antes del estribillo).
Nada que ver con el cuadradismo del vivo La nave infernal o con el hard rock a lo Pappo de Jeremías. Aquí la cosa es más compleja. Más partes distintas en los temas. Más trabajo hecho.
.
Estamos en la pecera (1975)**1/2
              Primer disco de Vox Dei sin Ricardo Soulé. La banda, aquí, está liderada por el bajista Willy Quiroga. Soulé probaría suerte con un disco solista y le iría bastante mal. Al Vox Dei de Estamos en la pecera tampoco le iría demasiado bien: la cosa ya estaba lejos de los años de gloria y ninguna persona del público tomó tan en serio a la banda como en las épocas de La Biblia.
Sin perder el rock duro (“Choque de corazas”) y la balada descarada (“Mientras Susy…”), hay preponderancia de un rock sinfónico que está totalmente a tono con la escena argentina del momento (ver “Encadenado al ánima” de Invisible, ya nombrado anteriormente muchas veces en este blog). Canciones kilométricas, con millones de partes, pobladas de largos fragmentos instrumentales. Para muestra vale un botón: el tema inicial (de 8 minutos de duración), que lleva el mismo título que el del CD. No es malo, pero tiene una parte interminable en el medio en donde hay… ¡un solo de batería!!! Bodrio absoluto.
Los cinco temas restantes no son tremendamente malos. De hecho, el “uhh” agudito de Quiroga en “Mientras Susy…” puede llegar a interesar. Está lejos, no obstante, de hacer aprobar al CD. De hacerlo valer la pena.
.
Ciego de siglos (1976) - **1/2
             Segundo disco consecutivo sin Soulé. Quiroga sigue siendo el líder. El CD tiene canciones más normales, no tan largas, con estructuras más clásicas. Hay un poquito de experimentación con el jazz (“Reflexión de dos por miles a medianoche”) pero es muy tímida, en general la mayor parte del LP es atravesada por el clasicismo rockero.
             En los peores momentos de Ciego de siglos ese clasicismo es entendido como “cuadradismo”. Y es así como aparece un tema como “Espontáneo y simple como un blues”. Notar que el título ya lo dice todo. Cada estrofa empieza con un insoportable “mmm” (recordar crítica al “Blues de Dana” de Arco Iris, hecha en NSF Rock hace un par de años). Cada palabra está puesta con arbitrariedad en la melodía (vale cualquier frase). Desastre.
             No obstante, esa no es la única crítica que se le puede hacer a este álbum. “La ceremonia” y el tema del título no son malos, cumplen en efectividad, pero son previsibles. No hay grandes sorpresas desde el punto de vista de lo musical. Es lo que se espera que haga un grupo con el currículum de Vox Dei.
           Despedimos este comentario con una rareza. La canción “Sólo hoy te pertenece, mañana es ilusión” se parece, en las estrofas, a la cortina de los premios Martín Fierro. Afortunadamente tiene una segunda mitad (desde el minuto 3) en la que todo cambia y se hace más relajante. Un aceptable tema rodeado de ejercicios reiterativos.
.
Gata de noche (1978) - ***
                Vuelve Soulé con la cola entre las patas después del fracaso del disco solista. Quiroga acepta con entusiasmo, ya que a los 2 LPs que Vox Dei había hecho sin el líder original, les había ido también bastante mal.
Gata de noche es el único disco que logra sacar esta segunda encarnación de la banda original. Se intentó luego hacer una versión musical del Cid Campeador, pero la banda se separó de nuevo en 1981 y Soulé la sacó en 1982 como solista bajo el título Romances de gesta.
               Gata de noche es un disco de rock pesado, blusero. El más parecido a Pappo que hay. Parecido a los de Pappo’s Blues y también a Rock de la mujer perdida de Los Gatos (donde el Carpo comanda todo desde las guitarras). De hecho, es posible hacer un paralelismo entre esa mujer a la que alude el título del LP de la banda de Nebbia y esta otra gata de noche. Camperas de cuero, guitarras y prostitución. Esa sería la ecuación.
               En general, las canciones evitan la simpleza. Sin por eso, dejar de hacerse respetar entre el público motoquero. “Al rey, a mí y a vos”, el mejor tema del disco, mantiene el ritmo (batería pesada) como si fuera el latir de un corazón metalero e innova en el cambio de dirección de la melodía durante el estribillo. “Mis botas de rock”, a pesar de la letra sectaria, impacta con el puente-pop cuando dice “esclavo del tiempo”. “Fantasmas de mi cabeza” atrapa desde la voz actuada, que hace un personaje (algo que Vox Dei hizo mucho, sino ver “Por aquí se hecho de menos” del más prestigioso pero débil Jeremías pies de plomo).
              En fin, Gata de noche es un buen disco. Una de las pocas veces en las que el rock duro, que se reivindica más real que el resto, que se burla de los estribillos pop por estar “vendidos”, que habla más de los instrumentos y de las camperas que de las canciones, es una de las pocas veces en que ese rock, en Argentina, dio algo que valga la pena.
.
Tengo razones para seguir (1988) - ***
             Nuevo reencuentro de Vox Dei con Soulé. Sería algo así como la tercera época de la banda completa. En realidad, cada una de las vueltas es una excusa para interpretar nuevas versiones de La Biblia (de hecho habría un cuarto reencuentro en los 90). Lo que tiene de peculiar esta tercera fase es que se animaron a hacer un disco de estudio con canciones nuevas.
           Hay que pensar este LP como una especie de Serú 92. Mensajes optimistas, letras nostálgicas, un pop descarado que apunta a las mujeres de cuarenta y pico que escuchan música pop y que recuerdan que cuando eran jóvenes y despelotadas “escuchaban a esa banda Vox Dei”.
            Es por eso que para los fans pelilargos que seguían poniendo, aún en los 80, La Biblia o Jeremías pies de plomo, este disco es bochornoso. Para mí, en cambio, que nunca valoré a los viejos LPs como piezas de museo intocables, Tengo razones para seguir tiene lo suyo. Al fin y al cabo, y sin dejar de reconocer que siento alguna vergüenza ajena en varios pasajes, este CD tiene al menos cinco canciones que quedan en la memoria y permiten cantar, entusiasmado, sobre la pista de sonido. Son la inicial “El día de la victoria” (que en la versión incluida aquí tiene más mucha más adrenalina que la que tiene en Osadía, el LP solista de violín que Soulé luego grabaría en España), “No me vengas con historias”, “A nada le temo más”, “Tiempo de conversar” y el tema que da título al álbum. Es pop efectivo, que tendrá menos prestigio que las guitarras de los 70, pero que logra que pongamos más veces un disco en la compactera para escucharlo.
.
Sin darle ya más vueltas (1994) - ***
              Disco de estudio de Vox Dei sin Ricardo Soulé. Está más o menos en la misma sintonía que Tengo razones para seguir (1988), es decir: es mayoritariamente pop/rock.
Tiene una balada que podría haber sido escrita por Alejandro Lerner (“El amor cabalga en el viento”), que, para mí, no está tan mal, pero que, obviamente, tiene cero conexión con “Génesis” o “Es una nube, no hay dudas”.
De cualquier manera, hay que decir que un poquito más de guitarras hay que en el disco de 1988 (no siempre eso es bueno, sino ver los desastrosos resultados conseguidos en las impresentables “Como un toro”, “Perverso cara dos” y “Mamalita”).
             Sin darle ya más vueltas aprueba porque tiene varios temas adictivos (la balada-Lerner que nombré, “Susana en un sueño”, “Si vas por bien”, “Mi forma de amar”). No deja de ser extraño que un LP así, que apunta a vender y no lo logra (porque fue un fracaso comercial), que es descartado con burlas por haber traicionado el espíritu setentoso de una leyenda, no deja de ser extraño que ese LP me guste más que otros que algunos argentinos guardan bajo llave.
.
El Camino (2005) - *1/2
            Otro disco de “Vox Dei” hecho bajo el liderazgo de Willy Quiroga. No cuenta, por supuesto, con la presencia de Ricardo Soulé (peleado). Contiene algunos clásicos de la banda en mediocres nuevas versiones y una cantidad no despreciable de temas nuevos.
            Pero guarda, a no engañarse, si la cantidad no es despreciable sí lo es la calidad y es así como practicamente ninguna de las canciones nuevas de El Camino logra interesarnos verdaderamente.
            Es más, hasta podemos decir que hay algunos pasajes malísimos. “Rock”, el tema 2, cuenta con una voz exagerada que recurre, lastimosamente, al acting, viejo recurso de la banda. Es impresentable aquí. “Carrera loca” cae en lo mismo. Son melodías básicas, que se hacen con el único objeto de que los instrumentos suenen pesados y que encima tienen malos inventos en la forma de pronunciar. Además, por si fuera poco, tienen estas dos líneas de texto paupérrimas: “la gente viaja por internet, todos colgados de una red” y “muchos de nosotros rompimos reglas”. Autobombo de los 70 y crítica de la actualidad. ¡Previsible!
          Podemos decir que zafan medianamente algunas canciones que empiezan con teclados (“El camino”, “No quiero dormir”, “Tan sólo un hombre”). Pero el CD tiene un gran problema y es el que vengo marcando. Por la elección de temas, por el estilo musical abordado y por las frases citadas se nota mucho que es una resentida cápsula de tiempo.
.
.
RICARDO SOULÉ SOLISTA
.
Vuelta a casa (1976) - **
          Ricardo Soulé se fue por primera vez de Vox Dei en 1976 y lanzó este primer disco solista de diez canciones. La reedición en CD que se hizo luego contiene, además, algunos bonus tracks (siete en total) cantados en inglés. Muy bien no le fue a este LP en su fecha de edición. Tanto es así que Soulé volvería a Vox Dei en 1978 para sacar Gata de noche.
          Vuelta a casa es un disco de canciones cortas, que no tienen hilación conceptual. No tiene grandes puntos de contacto con lo que estaban haciendo Willy Quiroga y compañía en paralelo (los discos Estamos en la pecera y Ciego de siglos). El estilo es más crudo, aunque no tan pesado y blusero, de onda Pappo, como el que hay en el futuro reencuentro de Vox Dei de 1978.
          Hay tres canciones aprovechables en Vuelta a casa: la instrumental “Introducción en LA mayor”, la potente “Si no me amas ni me necesitas” y la conmovedora “Mi Gabriel”, dedicada al hijo de Soulé que en ese momento era chiquito (ahora ya es grande y toca con él).
         El resto del LP para mí tiene un nivel mucho más bajo que el de Vox Dei. Las canciones no quedan en la memoria, son demasiado simples. Hay mucho énfasis puesto en el sonido de la guitarra eléctrica. La voz cruda de Soulé se olvida de lo melódico (ningún “Presente” hay aquí) y nada hay de las influencias de la música norteamericana de los 50 y 60 (las que tenía el viejo clásico “Quiero ser”). Vuelta a casa es un disco de guitarras con pocas invenciones reales.
.
Romances de gesta (1982) - ***1/2
            Romances de gesta es un disco basado en El Cid Campeador. La idea era sacarlo con Vox Dei y hacer el segundo LP conceptual basado en una obra literaria (después de “La Biblia según…”, venía “El Cid Campeador según…”). Pero los muchachos se pelearon y Soulé se quedó con la idea. Los retazos de ese plan se plasmaron en este CD.
El cambio de década le dio a Ricardo Soulé un estilo de música completamente distinto. Ojo: esto le pasó a todos los rockeros (nacionales e internacionales). Bob Dylan, con su disco Infidels, es un buen ejemplo. Yo creo que fue la primera época en la que rock dejó de ser la música de moda y ellos se quisieron sumar al cambio. Recién en los 90 los rockeros tirarían la toalla de la radio (los Backstreet Boys y compañía habrían ganado la batalla) y se dedicarían a las giras.
En fin. Romances de gesta es el típico disco rock/pop de comienzos de los 80. Tuvo un tema que alcanzó cierta repercusión: “El cantar del juglar”. Sin dudas, el último hit de Soulé. Se trata de una canción muy agradable, con un muy efectivo estribillo.
              No es la única buena. La inicial “La leyenda del azor” es innovadora al cambiar de dirección melódica en la parte que dice “si escuchas murmurar al viento”. Otra atendible es “El valle de las sombras”, no muy original, pero adictiva gracias a los bajos y la voz. La cuarta que sobresale es “Ni una sola vez”, que tampoco cambia el rock (se parece un poquito a un tema que luego haría Arjona), pero gusta demasiado debido a las estrofas entradoras.
             En síntesis: los fans de Vox Dei que andaban por esa época con la guitarra colgada en la espalda habrán odiado este disco. A mí me parece lo mejor que hizo Ricardo Soulé. Pop/rock sencillo y conmovedor.
.
Ricardo Soulé (1985) - ***
            Este disco tiene más o menos el mismo estilo musical que el que tenía el LP anterior: rock/pop ochentoso más lento que power. Sigue sin haber una gran conexión con el trabajo que hacía el artista en Vox Dei durante la década del 70. Con seguridad, no debe ser escuchado muchas veces por los fans pelilargos de la banda.
Pero Ricardo Soulé tiene varias buenas canciones. “Irrealidades simples” y “Melancolía de estar así” son dos ejemplos. Tal vez no están a la altura de “La leyenda del azor” o de “El valle de las sombras”, del previo Romances de gesta. Pero justifican la compra del álbum.
De cualquier manera, ahí lo ven. En cada párrafo anterior tuve que nombrar al disco de 1982. Y eso habla mucho de este LP. Aunque tiene por lo menos cuatro canciones muy atendibles, nunca deja de ser una especie de hermano menor de otro disco. Y eso nunca es demasiado bueno.
.
Buddy Middler (2008) - ***
               Después de muchos años de silencio discográfico, Ricardo Soulé abre el ropero y saca un nuevo disco de canciones. Si bien Buddy Middler tiene un cierto hilo conceptual, cada tema musicalmente se sostiene por sí mismo y no hay, por suerte, extensos pasajes de transición temática.
               No está el pop/rock de los 80. Aquí hay rock con guitarras. Los fans de los 70 pueden disfrutar tranquilamente del CD. No obstante, es bueno aclarar que Buddy Middler no resulta ser cuadrado. Soulé mezcla la tradición más fierrera del rock argentino (esa de Pappo, de la exhibición del instrumento como algo bueno en sí mismo) con la melodía entradora, nítida pero compleja.
             Son varios los buenos temas que consiguen ese equilibrio. Para dar un ejemplo, nombro el tema que da título al álbum: exclama la frase “dime donde vas” con perfecta musicalidad pero sin perder la fuerza. Podría mencionar también a “Bilbao”, el mejor tema del álbum, en donde se intercala balada y potencia dentro de un estribillo complejo que tiene varias partes. Asombroso trabajo de composición que se plasma en 40 segundos mágicos.
.

.
DESTROYER
.
Destroyer (1982) - ***
             A principios de los años 80 cuando el Vox Dei original se volvía a resquebrajar, Quiroga (única vez) no se adueñó unilateralmente del título sino que hizo algo mucho más digno: creó una banda propia, con estilo propio y con nombre propio. La llamó Destroyer (no confundir con el grupo de origen canadiense liderado por un tal Dan Bejar).
             El estilo es medio metalero-pop años 80 (Poison, Bon Jovi, Kiss), mezclado con balada ciudadana. Canta Willy pero también el guitarrista Pablo Penayo. Éste último tiene una voz aguda muy atractiva. Queda muy linda en el estribillo que dice “eso que haces está mal”, perteneciente a la muy buena canción “No jugaré más a eso”, y también en los temas lentos “Un pequeño bar en la gran ciudad” y “El camino del hombre común” (allí recuerda a la onda de un Baglietto).
            Por Internet está dando vuelta una entrevista a Willy Quiroga de la fecha en donde dice que no había quedado conforme con este LP. Para mí se equivoca. Este álbum está bueno: tiene más fuerza que Vox Dei, está muñido de actualización ochentosa y aporta interesantes melodías pop. Es un buen trabajo. Apuesto a que varias mujeres que fueron jóvenes en los años 80 lo siguen escuchando cada tanto en casete.