lunes, 16 de noviembre de 2009

LAS MANOS DE FILIPPI


Humor ® (revolucionario)


Prólogo

Las Manos de Filippi es un grupo formado en 1992. Su líder actual es Hernán “Cabra” de Vega. Compartía ese privilegio con “Mosky” Penner, pero este último dejó la banda en 2007. Las Manos se hicieron famosas por componer temas que en boca de terceros se hicieron éxitos. Eso pasó con el “Himno del cucumelo”, popularizado por el cantante cuartetero Rodrigo, y con “Señor Cobranza”, interpretado por la banda Bersuit Vergarabat. Una de las características más salientes del grupo es la utilización de letras de extrema izquierda. Esto les permitió tocar en fábricas recuperadas y en universidades argentinas. La repercusión de Las Manos en el rock que sale en las revistas es bastante moderada. Sin jugarnos a full por el grupo, aquí va un intento de subsanar ese déficit.


A. Otra mirada

El otro día estaba leyendo algunos comentarios en Internet. Algunos de foristas anónimos y otros de periodistas profesionales. La mayoría, en ocasión de hablar de la discografía de Las Manos de Filippi, hacía referencia, de manera burlona, a la falta de metáfora en las letras. Se identificaba a la banda con lo panfletario, con lo más urgente y no elaborado. Y se la terminaba descartando por ello.
En mi opinión, con ese tipo de crítica se cae en un error. Uno muy típico de cierto sector “intelectual” del público rock: pensar que el único recurso literario que existe es la utilización de metáforas. Estoy totalmente en contra de eso. La apelación al humor mediante la búsqueda de insultos ingeniosos es también algo para aplaudir. Las Manos de Filippi putean, denuncian, hacen política, pero no desde un folleto. Visten de arte sus mensajes eligiendo las palabras de la mejor manera, con el objetivo de lograr una síntesis humorística. ¿Qué banda de nuestro rock puede presumir de eso?
En tren de seguir defendiendo al grupo también hay que aclarar que la militancia en sí no es algo criticable. Las Manos bardean, muchas veces de manera cruel y no justificada. Caen en la especulación infinita cuando dicen “los políticos son todos narcos” o en el extremismo más violento cuando cantan “hay que matar al presidente”. Sin embargo, lejos de quedarse en la denuncia (como hacen todos los rockeros progres), proponen un cambio de rumbo. En la reivindicación del Perro Santillán de “Señor cobranza”, en la defensa de las fábricas recuperadas y en la propia candidatura del Cabra hay una (posible) salida.
Estas dos características, la del humorismo y la de la construcción política, no son las únicas que se les escapan a los internautas que hacen comentarios: otro punto para alabar del grupo es la utilización de diversos géneros musicales. El grupo es ecléctico como ninguna otra banda. Por ahí pienso en Los Auténticos Decadentes, pero Las Manos los superan por lejos. Usan hard rock, metal, rapping, tango, ¡reggaetón! Muchas veces hasta los combinan en una misma canción. Eso es más que elogiable. De hecho, uno de los mejores recursos sonoros que tienen es el de meter partes de hits del momento en el medio de los temas. Y así es como entran, con la letra cambiada, “El tiburón” de Proyecto Uno y “La vida es un carnaval” de Celia Cruz.
Un último aspecto a destacar es el juego de voces complementarias que se da entre el Cabra y Mosky, los dos líderes de la banda. En “Señor cobranza” se ve claramente: el primero rapea y escupe puteadas, y el segundo acompaña con una voz pop muy agradable.
Conclusión de este primer punto: Las Manos no utilizan metáforas. Pero eluden el simple panfleto, con el humor de los textos, la forma de cantar de sus líderes y la mezcla de géneros musicales. Si bien es cierto que a veces bardean violentamente a todos basándose en especulaciones poco comprobables, lo bueno es que proponen una salida política. Todo eso los hace muy innovadores.


B. Sobre el humor de Las Manos

Muchas veces el público de rock de la Argentina le hace a Bob Dylan una muy fuerte crítica. Argumenta que efectivamente las letras son buenas (“el tipo es un escritor que podría ganar el Nóbel”, “se destacó en la politización de los sesentas”, etc.), pero que musicalmente las canciones son inescuchables. Se objeta, básicamente, la forma de cantar del artista.
Esto difiere con respecto a lo que piensan los defensores del estadounidense. Son pocos en este país pero muchos en el resto del mundo. Los apólogos afirman que lo más importante de Dylan no es tanto lo que dice sino cómo lo dice. Escuché alguna vez el ejemplo que daban de la canción “Idiot Wind” (incluida en el LP Blood on the Tracks). Allí Bob escupe con rabia los insultos de la letra, muy dolido por la situación. El contenido que le llega al receptor es indisociable de esa forma de cantar. Esa performance vocal, alejada de la idea que suele tener el oyente común de un “buen cantante”, es lo que hace de la canción una pieza conmovedora. Otro intérprete no lo hubiera logrado.
Así es como hay que entender la relación letra-música en Las Manos de Filippi. Las letras son graciosas, sí. Pero suenan de esa manera porque el Cabra las canta. El secreto es la fuerza con la que se putea, siempre con un pie puesto en la bronca y con el otro en lo gracioso (la voz sintetiza a la perfección esos dos estados/géneros). Para ver un ejemplo basta con analizar la frase “descansar el balero” de “Organización”. Podría retrotraernos a los años 60 si hubiese sido dicha por un pope del folklore. Sin embargo, aquí es un cago de risa gracias a la forma en que Cabra la pronuncia.
Aclarado este punto, pasemos a otro. La relación entre el humor y la crítica política. Un oyente no iniciado puede advertir parodia involuntaria. Es decir, que lo gracioso cancela a la denuncia. Que la modifica. Que la vuelve inútil. Que Las Manos, sin saberlo, se toman de manera poco seria la política y por eso la visten de gracia. Sin embargo, esto no es así para nada. En realidad, lo humorístico es un recurso que utiliza el grupo para amenizar el mensaje, para evitar lo panfletario. Visto desde el punto de vista de la comunicación política es un arma retórica para la persuasión, y visto desde el punto de vista del arte es un recurso literario hiper válido que viste de estética a lo temático, que le da forma al contenido, como pasa en todas las demás manifestaciones artísticas.
Las Manos bardean con ingenio. Son un grupo que habla de política, pero que también hace un estudio de la sofisticación del insulto. Esto lo han tratado escritores como Juan Sasturain o, sin ir más lejos, Roberto Fontanarrosa. No es lo mismo insultar con un término que con otro. El Cabra busca las palabras de moda que circulan en la calle (es un observador sensacional, ver “que pena no la vieron” en “Cromañón”, “prefiero salir a caretear/ de paso tomo sol y me puedo quemar” en “Working”, etc.) y así nutre a sus insultos de actualidad. Provoca las mismas risas que cada uno de nosotros tuvo cuando escuchó por primera vez en la calle la terminología “se armó bondi” (que suplanta al antiguo “se armó quilombo”) o “le zarpé la lata” (esa vino de un tema tropical).
Hay una última aclaración trascendente con respecto al humor: la glorificación de lo trucho. La banda juega con las rimas forzadas, artificiales. Ver “te desplazan/ te dejan aislado/ muy lejos de los tuyos/ pero es puro chamuyo” en la canción “Cromañón”. Esto puede ser visto como una deficiencia del Cabra, como una forma de tapar baches para que la melodía cierre, pero no es así, o al menos no es solamente así. Al estar estas construcciones en un contexto de humor, el significado es rescatado desde la autoparodia, desde el humor que en televisión provocan las situaciones falsamente no-previstas, como los chistes malos que terminan siendo más graciosos que los buenos porque la gente se ríe de lo chanta que es el tipo que los cuenta (sin ir más lejos, ¿recuerdan el sketch de Francella en donde se hacía humor con que la producción no ponía a tiempo la música en el momento en que el actor activaba el equipo de audio?). Bueno, con Las Manos pasa igual. Las rimas forzadas terminan dando esa impresión. De que se eligió cualquier cosa para que pegue, pero que la desfachatez que habilita la truchada es más graciosa que lo que muchas veces pretende ser humor a la vieja usanza. La mejor prueba también está en el tema “Cromañón”. En la parte que dice “Nuestras víctimas resucitan/ y con más fuerza crecen y luchan/ por aquello que mató esta bosta/ este sistema asesino de gente/ este sistema asesino de posta”. Cada vez que escucho “de posta” me muero de risa. No agrega absolutamente nada a lo dicho, está para que pegue con “bosta”, pero me imagino a todos los miembros de la banda buscando palabras desesperados y a uno de ellos diciendo “pongamos posta, ya fue” y una risa general. Bueno, eso también, hoy por hoy, es humor.


C. Las Manos políticas

El Cabra es un militante político activo. En las últimas elecciones fue candidato a legislador por el Partido Obrero. Algunos jóvenes que compraron en los noventa el discurso “progre” de los medios se burlaron del afiche. “Éste también quiere robar con la política”, deben haber pensado. No comparto. Es muy elogiable que un artista de un género musical que se dedica a criticar todo el tiempo, se ponga a proponer soluciones.
Esta acción política individual es perfectamente consecuente con las letras de las canciones de la banda. En “Fasinpat” (abreviación de “Fabrica sin patrones”) dicen “Línea de producción/ bajo control obrero/ contra la explotación/ expropiación”. En “Cromañón” les dicen a los músicos: “Vos sos un laburante/ y después de esta masacre/ como tal hay que plantarse/ juntarse y organizarse”. En “Los métodos piqueteros” se escucha: “Corte de ruta y asamblea/ que en todos lados se vea/ el poder de la clase obrera”. Una rareza, sin dudas, en el contexto del rock argentino.
De cualquier manera, no todo es color de rosa. Para mí, a veces se pasan de rosca. En la canción “Cutral Có” hablan de “matar al presidente”, ¿no será mucho? O en “Señor cobranza” especulan, sin información real, y exclaman “son todos narcos”. En “Ballenas” cargan contra el “ejército de boludos” que se preocupa por la vida de los animales. Esto último, no obstante, se entiende. Las Manos de Filippi se quieren desmarcar de lo políticamente correcto. No son una banda bienpensante, que defiende “todo lo que hay que defender” como haría un León Gieco, que se dedica a cantar por los muertos de la AMIA, Romina Tejerina y etcétera. Simplemente proponen otro tipo de economía, que ellos consideran superior.
La lógica de Las Manos es bardear políticos. Como dijimos, no a todos. Se salvan los de izquierda. Ellos insultan a los que sostienen e impulsan “el sistema”. Que finalmente es el que condena al hambre a parte de los argentinos. Esta última palabra, “sistema”, es omnipresente en las letras de la banda. Con ella hacen referencia al capitalismo, a los patrones. Las Manos se embanderan del lado de los obreros y gritan por la revolución. Aquí, indudablemente, no hay nada de reformismo al estilo Perón.
Ahora bien, ¿cómo hacen para justificar el 2% en los votos que reciben siempre los partidos de izquierda? A la manera del marxismo teórico hablan del lavado de cerebro (o “falsa conciencia”, para citar adecuadamente) que tiene la gente. Dicen en la canción “Cutral Co”: “Terminar con la ignorancia del pueblo”. Esto se relaciona con la ya clásica tesis de la base y la superestructura desarrollada por Karl Marx. Para Marx y Las Manos, el sistema económico determina la ideología de las personas. En este caso, es el capitalismo el que le dice como pensar a la gente, al mando de los medios de producción pero (siguiendo con el desarrollo marxista posterior de tipos como Louis Althusser) también de los medios de comunicación y de los aparatos culturales. Eso es lo que explica la aceptación, por parte de los trabajadores, de un sistema que, según estos intelectuales izquierdistas, claramente no los beneficia. Y la única posibilidad de romper con eso sería haciendo la revolución. Es decir, tomando el control del estado y empezando, desde ahí, a manejar la economía y, posteriormente, los aparatos culturales, comunicacionales y educacionales para convencer a la gente de que el nuevo sistema es el indicado.
Es por eso que el concepto, tal como lo entiende la mayoría, de la palabra “democracia” en Las Manos de Filippi aparece bastante devaluado. En “Señor cobranza”, sin ir más lejos, hablan de “los demócratas de mierda”. Sin dejar de criticar esa frase (yo personalmente no estoy de acuerdo con eso), conviene explicarla mejor: Cabra, como la ultra izquierda, entiende que la democracia no debe limitarse a que “todos voten”, sino que debe ampliarse a que “todos coman”. Y esta postura, más allá de las objeciones que le podamos hacer, no es inédita. En zonas anteriormente gobernadas por el socialismo real como Alemania Oriental, el nombre oficial del país era “República Democrática de Alemania”. Habría que hacer un análisis del discurso para comprender los desplazamientos de la palabra “democracia” a través de la historia. No lo voy a hacer acá. Lo único que diré es que para Las Manos, la democracia limitada al voto masivo es superestructura de la base material capitalista, es decir: es parte de la justificación filosófica del sistema. Es un concepto hecho a medida por el capitalismo. Posterior (nunca anterior) a la instauración del modelo económico.
Esta larga explicación, posiblemente engorrosa pero necesaria para comprender la ideología de Las Manos, está relacionada con lo que plantean numerosas facultades en la Argentina. En ese sentido, no hay grupo más relacionado con la Universidad de Buenos Aires que éste. De hecho, han tocado muchas veces en Filosofía y Letras. No porque tengan un arreglo institucional. Para nada. Sucede que en la politización de izquierda que existe en la UBA (donde el marxismo sí existe como partido competitivo) el grupo prende.
Mi opinión personal: Soy de los que creen que la democracia es el mejor sistema posible. Estoy convencido, además, de que hay que tener mucho cuidado al hablar de ella, teniendo en cuenta todo lo que costó consolidarla en la Argentina. Es por eso que no puedo dejar de criticar ciertas frases de Las Manos. No obstante, me parece que las letras no siempre van al todo o nada. Me quedo con la apología de las formas de organización horizontal de las fábricas recuperadas, me quedo con la defensa del piquete como método de reivindicación social, me quedo con el intento de construir una verdadera contracultura, que hable de cómo alimentar concretamente a todos por igual y no de pelos largos y vida lejos de la ciudad. Al fin y al cabo, el Cabra fue candidato político en democracia y Las Manos son una banda que intenta convencer, desde los medios, de que se debe votar por un cambio de sistema económico. Tal vez hablan de no escuchar al otro (al que está “engañado”), pero terminan escuchándolo. Y le proponen nuevas formas de ver la sociedad. Formas que creen mucho más justas. No está mal.


D. Las Manos y los géneros musicales

Otra de las características únicas de la banda es la variedad de géneros que aborda. Nunca se dice esto en las revistas de rock, pero debería saltar a la vista. Pocas bandas mezclan tan bien, y de manera tan coherente, estilos musicales muchas veces irreconciliables.
¿Qué grupo se hubiera animado a hacer un reggaetón? Las Manos lo hicieron con el tema “Cromañón” y les quedó de 10. Sólo hay un antecedente: “A los piropos” de Los Auténticos Decadentes, que era impresentable. Aquí la banda del Cabra utiliza el ritmo portorriqueño a la perfección. Pega completamente con la voz, con los insultos y con la letra ingeniosa. No suena para nada forzado ni paródico.
Otro ritmo popular utilizado es la cumbia. El primer disco, firmado bajo el nombre de Agrupación Mamanis, hace uso de ella. Lejos está esto de un “la cumbia es una mierda”, afirmación peligrosísima y discriminatoria de El Otro Yo. Las Manos demuestran que no se puede hablar por los trabajadores sin meterse un poco en su cultura. Toman el género y lo mezclan con letras politizadas. Nuevamente no hay parodia. Es experimentación musical inédita.
Más allá de estos temas hechos en su totalidad con ritmos de reggaetón y cumbia, hay a veces citas a éxitos del momento, a los que les cambian las letras. Aparecen en partes de canciones, como humoradas. La Rolling Stone dijo, acertadamente, que son “expropiaciones revolucionarias de melodías”. Ejemplos son el “no pares, sigue, sigue” que está al final de “Señor Cobranza” (parte dejada de lado por Bersuit). Es cita de un hit del grupo Proyecto Uno llamado “El tiburón”. También está la referencia a “La vida es un carnaval” de Celia Cruz en “Organización”. Allí se escucha: “Todo aquel que piense/ que Duhalde no es igual/ tiene que entender que no es así/ es otro hijo de puta/ y hay que matarlo” con la melodía del hit de la cubana.
Pero no sólo con géneros populares ha experimentado la banda. También hay cruces de subgéneros rockeros. Las guitarras de fondo de “Señor esperanza” y “Ramiro” podrían pertenecer a Metallica. Hay ska en “Los métodos piqueteros” y especialmente en “Materialismo”. Pop/rock en “Mamá pepa” y “What’s Colours”. Rapping en “Señor cobranza”. Reggae en “Presos de tu sociedad”. Como se ve, muchos estilos, más que cualquier otra banda de rock.
Y por supuesto también hay referencias a géneros antiguos, previos al rock. Vals en “Valcesito”, tango en la agrupación paralela Che Chino, tarantela en Los De Veguita, flamenco en “Grazias 1”.
Como conclusión puede decirse que Las Manos prueban con todo. Y les sale algo coherente. Si recordamos lo estereotipado que suena el corrido mexicano en La Renga (“Psilocybe mexicana”), vemos que esta gente sabe mezclar. Son una de las bandas más innovadoras de la Argentina. Pareciera que nadie lo nota.


Epílogo

Bueno, como ya se hizo costumbre en este blog, voy a cerrar el artículo principal con la recomendación. Las Manos de Filippi merecen más atención por parte de la comunidad rockera que la que tienen actualmente. En especial, por parte de la que comenta en Internet. Cierto es que la banda no está libre de aspectos criticables (creo que los desarrollé bien más arriba) pero me parecen mucho más interesantes sus características positivas. El uso del humor, el afán por proponer formas alternativas de hacer política y la utilización de diversos géneros musicales los colocan como una de las agrupaciones más innovadoras de la Argentina.
A continuación los dejo con las críticas de los discos. Están los cuatro de estudio de Las Manos (cuento el EP), pero también el cumbiero de Agrupación Mamanis. Y a esos agregamos los proyectos paralelos de los líderes Cabra y Mosky. En el caso del primero están el de Che Chino (tango gracioso, 2000) y el de Los De Veguita (cuasi tarantela, 2003). En el caso de Mosky está el de Stimulation, hecho en 2003 cuando el artista todavía estaba en Las Manos. No hay nada de Elektrómanos ni de MPM, las dos agrupaciones que tuvo después de salir de Las Manos. Describo mínimamente. Elektrómanos es un grupo de música industrial (Ministry, tal vez Nine Inch Nails), que está por sacar disco y se dedicó hasta la fecha a hacer música para el programa de radio de Fernando Peña. MPM (Movimiento Popular Masoch) es una especie de banda de música electrónica de terror, con letras masoquistas, que ha sonado en películas muy independientes como No moriré sola. Videos de ambas bandas pueden encontrarse en You Tube.

DISCO X DISCO LAS MANOS

AGRUPACIÓN MAMANIS

Reír por no llorar (1996) - **1/2
En el primer disco, los integrantes de Las Manos de Filippi se hacen llamar “Agrupación Mamanis”. La razón es que se trata de un LP de cumbia hecho después del éxito de “Himno del cucumelo” (canción que popularizó el Potro Rodrigo). Cabra y compañía vieron la posibilidad de pegarla con la bailanta y sacaron este álbum de doce canciones. No querían mercantilizar el nombre “Las Manos de Filippi” y entonces inventaron esta Agrupación paralela. Acompañaron al CD con numerosas presentaciones en boliches tropicales.
Cabra siempre cuenta que los organizadores de esos recitales se sorprendían al escuchar las letras de las canciones. Por ejemplo, “Correo interno” dice “Te vi por primera vez/ en la movilización/ aquel primero del cinco me contactaste el corazón”. En fin, música tropical romántico-militante, género raro. Pensemos que la actual cumbia villera (no existía en 1996) no va más allá del no respeto de la propiedad privada.
En el plano musical, la cumbia a veces es ortodoxa, pero otras veces tiene mucha belleza melódica gracias a un aire hawaiano muy agradable. Ejemplos de eso son “Punta de gente”, “Perro obrero” y la mencionada “Correo interno”. Eso, más algún pachanga-hit onda Cacho Castaña como “Pibe divino”, redondean un disco sorpredente. No voy a decir que recomendable en 100%, pero sí aprovechable en algunas ocasiones.

LAS MANOS DE FILIPPI

Arriba las manos: esto es el estado (1998) - ***1/2
Gracias al éxito de “Sr. Cobranza” en voz de Bersuit Vergarabat, Las Manos pudieron sacar su primer LP rockero. Se trata de Arriba las manos, un disco combativo como pocos en el rock nacional, en donde se opta por escupir consignas de extrema izquierda y no por declamar las verdades obvias y tranquilizadoras del progresismo a la manera de un León Gieco.
De cualquier manera, esa autenticidad en las letras, legítima y revolucionaria para el rock vernáculo, a veces choca un poco. La frase “Hay que matar al presidente” en la canción “Cutral Có” es demasiado exagerada. Al fin y al cabo, aunque chorro, Menem era democrático. Y en todo caso tendría que haber ido a la justicia. Lo mismo ocurre con las puteadas de “Sr. Cobranza”: entra cualquiera en la volteada (“Si son todos… traficantes”). Es la crítica en bloque sin distinciones, con acusaciones basadas en la especulación infinita.
De cualquier manera, no todo es malo en esta última canción. La manera de cantar del Cabra y las ingeniosas palabras que utiliza son inmejorables. Muy graciosas. Musicalmente la versión es muy superior a la de Bersuit. Es más rápida y tiene de fondo la inigualable voz de Mosky. Además, sobre el final, hay una cita al hit de Proyecto Uno “El tiburón” que resulta desopilante (“ahí está, se lo prohibió, el cabezón, el cabezón, Duhalde”).
El resto del disco acompaña con dignidad. “Mamá pepa”, que se destaca musicalmente, es sobre una señora que vende droga. “La selección nacional”, en tanto, carga contra el fútbol como cortina de humo (“es un ministerio más del Estado/ igual, igual, igual, a lo que hicieron los milicos en el mundial”).

Las manos santas van a misa (2000) - **
EP de 6 canciones en donde la banda habla (casi) exclusivamente de la iglesia. Obviamente el tono es de parodia. No se podía esperar otra cosa de un grupo de izquierda: el materialismo histórico nunca se llevó bien con Dios.
Durante todo el CD se escuchan las voces de un pastor que, en joda, alecciona a los “hermanos y hermanas”. Habla de las biblias, de la palabra del señor, de la “sola verdad” que hay. Da sermones con voz graciosa.
Para mí este disco es el más flojo de Las Manos. Las canciones son muy pocas y varias de ellas son realmente mediocres. “Biblias” es el mejor ejemplo. Las otras no logran hacer al LP lo suficientemente interesante. Tal vez “Cristo Dios” sea la mejor, pero no es ni por asomo de las más destacadas de la banda. Conclusión: Las manos santas van a misa es un disco salteable.

Hasta las manos: insurrección popular, huelga general (2002) - ***1/2
Lanzado en pleno quilombo post cacerolazo, con la sociedad más izquierdizada que nunca, Hasta las manos (no casualmente) fue el disco más aceptado que tuvo la banda. Sin ir más lejos, fue el único LP de Las Manos que se salvó de las dos estrellas y media en la Rolling Stone.
“Los métodos piqueteros” sonó algo en las radios. En la canción se escucha: “corte de ruta y asamblea/ que en todos lados se vea/ el poder de la clase obrera”. En “Organización” suena: “tienen plena conciencia de esa mierda/ y se piensan que esa paz/ esa paz que te da el poder de explotar/ esa paz que te da el poder de emplear/ se expande en el planeta”.
Vuelve a aparecer el tema de las drogas, completamente festejado, en “La puntera rosa”. Por supuesto, que con todo el humor que caracteriza a la banda y con la ingeniosa selección de palabras de la calle que el Cabra hace. “What’s colours”, en tanto, es un tema pop que, según los integrantes de la banda, fue compuesto copiando un libro de inglés para la secundaria.
El mejor tema de todos es “Muerte ATP”. Allí se hace el mejor uso de los niños en toda la historia del rock nacional. En lugar de aplicar demagogia y hacer cantar a los hijos para conmoverse, las Manos los hacen decir “muerte a todos los padres” y los hacen denigrar a sus progenitores. Todo esto mientras, de manera surrealista, suenan las frases represoras que cotidianamente los papás les dicen a sus hijos como “que la Coca dure hasta el final de la comida (…) no molestes a tu padre que viene cansado de trabajar (…) de casa no salgas tarde”. La música que está debajo de todo esto es un hard rock perfecto.

Control obrero (2007) - ***1/2
Primer disco sin Mosky. La banda pierde una gran voz secundaria (recordar “Sr. Cobranza”) y un gran compositor pop (recordar “Mamá Pepa”). Pero sigue en un buen nivel gracias a las rimas humorístico-militantes del Cabra. Es bueno decir que en ningún momento hay parodia de lo dicho. Las Manos son un grupo de izquierda, que recurre al humor sólo para acompañar y no caer en lo panfletario. No se ironiza sobre las consignas de izquierda. Se busca putear con ingenio y usar las palabras más actuales de la calle.
Así es como tenemos que escuchar el reggaetón “Cromañón”, una completa obra maestra de la rima graciosa. No es un tema bienpensante del tipo “We Are the World” (se burla de ese tipo de canción cuando dice “Viejita, Stone, cumbiero, punk/ de igual a igual/ todos juntos por la libertad”) pero tampoco es una falta de respeto a los familiares de las víctimas (más allá de que no culpe a Chabán y sí al “sistema cruel”). El tema, en realidad, hace hincapié en la “privatización de la cultura”, la que vino después de la tragedia.
“Cromañón” es una obra maestra de la rima humorística por las palabras novedosas que Cabra elige para cantar (“¿y Callejeros?/ que pena, no la vieron”, “la teoría de la futbolización/ es otra huevada, es pura evasión”). Las dice de manera muy graciosa. Pero también por algunos recursos literarios muy innovadores como el que podemos denominar “desmentida en la propia canción” (“ahora que Chabán está preso se acabaron los bolicheros que te comen el seso/ ni en pedo, al contrario, quedaron los peores, que utilizan al estado para matar y hacer millones”). Fíjense que sólo Calle 13 en el tema “Esto con eso” hace lo mismo. No casualmente un grupo de reggaetón.
Entiéndase bien: el tema “Cromañón” se lamenta por las víctimas y las respeta. Simplemente apunta contra los grandes responsables de la tragedia, los que están en el origen de todo, bardeándolos de la manera más innovadora: poniendo las palabras de tal manera que suenen graciosamente fulminantes.
El resto del disco acompaña bien. Hay mucho heavy en varios temas. Algún flamenco. Algún rapping (“Working”) que está OK. Y “Música”, con parte café concert y power rock (muy buena la frase “música careta/ ya no dice nada/ sólo culo y teta”) que se destaca. En fin: utilización de mil sub-géneros, como la banda nos tiene (majestuosamente) acostumbrados.



AGREGADO EL 8 DE SEPTIEMBRE DE 2011
La calesita de Mamanis (2011) - ***1/2
            Acá hay menos política que en los discos anteriores de Las Manos. Es patética la reciente entrevista que hacen con el yuppie Mario Pergolini donde los felicita por eso. Está claro que ese tipo le sigue haciendo muchísimo mal al rock. La onda aquí en La calesita de Mamanis sería humor + pachanga (con mucho ritmo) + producción hi-fi + invitados pop.
            Tal es así que el disco incluye un tema, “Mountain Bike” en el que está Jorge Serrano (Auténticos Decadentes). Si ahora Las Manos no pegan un hit con este track, no la pegan más. La canción es completamente radiable. Lo mismo ocurre con “La canaleta”, una excelente vieja gema del grupo que nunca anteriormente había sido editada. Como es costumbre en la banda, hay fragmentos influenciados por modas del momento (la similitud en las estrofas con el hit “La ciguapa” de Chichi Peralta, el uso del auto-tune en final).
            La calesita… también incluye nuevas versiones de clásicos del Cabra (de los discos de Che Chino, Los De Veguita o de la la misma banda Manos de Filippi). Se incluyen aquí esas versiones seguramente para popularizar los temas, ya que aquellos poco  conocidos discos originales estaban muy restringidos a fans. Algunas de esas nuevas versiones son muy distintas a las originales, tal es el caso de “El hincha pelotas”, con una nueva parte de vientos al comienzo muy agradable. Otras viejas canciones reversionadas son “Jesús el de la cruz” y “El cartero”.
No quiero cerrar el comentario sin hacer mención al tema “Rastafari 1 y 2”, sin dudas el más humorístico del álbum. Cuenta la historia de un rasta que se queda pelado. La canción hace referencias a varios dolapes del rock nacional. Se escuchan las frases “Luca not dead”, “me voy a peinar al estilo Indio Solari”, “¡aguante Cordera!”, ésta última ironía total, en realidad lo odian al ex Bersuit. También Cabra hace todo el tiempo “boiboibó” como el Bahiano.
            En conclusión: La calesita de Mamanis es un disco agradable. Puede representar el paso de la banda a la masividad. La pachanga estilo Kapanga-Decadentes le suma para sonar en la radio. La ausencia de política de izquierda también. Se le podría criticar cierto uso facilista de la rima. Pero bueno, veremos que ocurre.

CABRA PARALELO

Tango argenchino (2001) - ***
Che Chino es un proyecto paralelo del Cabra. Tiene un solo disco, editado en 2001. El “Chino” del título es el Cabra mismo, así le decían cuando era chico. En cualquiera de sus fotos eso se puede comprobar: sus ojos son finitos y en la escuela, todos sabemos, eso es igual a recibir ese apodo. Además, lo del “Che” es por el Che Guevara y fue muy gracioso el logo de la banda, con el ícono del revolucionario acompañado de ojos achinados.
Aquí hay tangos cantados con el acompañamiento de una guitarra acústica. Algo infrecuente en estos tiempos de relanzamiento cuadrado. Se elude completamente la ortodoxia al no usar bandoneón ni voces impostadas (cero imitación de los tangueros clásicos como Julio Sosa y Carlos Gardel). Las letras son muy graciosas, dejan bastante de lado a la crítica política. Sólo hay humor sobre situaciones cotidianas.
Es muy buena “Año cero”. Trata sobre la Argentina del siglo XXI. Sobre las expectativas que se tenían y la realidad que se vive hoy. Dice por ejemplo: “La onda era pensar/ que en el 2000/ ya los coches volarían”. Hay una parte buenísma en donde se comenta la situación del riachuelo en la actualidad. Se escucha: “Aquí me ves/ con 33/ hoy en el bondi/ me re cagué/ podés creer/ justo pasé/ por el riachuelo/ como zafé”. Muy bueno.
Tango argenchino además de canciones en 2X4 incluye un tema del tipo oriental que se llama “Kang ding quing ge”, similar a los que se escuchan de fondo en las películas del japonés Takeshi Kitano.

Mucho más que 2000 (2004) - **1/2
Otro proyecto paralelo del Cabra. Esta vez el nombre del grupo es “Los de Veguita”. Denominación que juega con el apellido del cantante (se llama Hernán de Vega) y con el humor bohemio (suena como “los debe guita”).
El estilo musical es una especie de tarantela. Muy pachanguera. Algo cuadrada (hay muchos temas con la misma base). Pero que apoya perfectamente el humor que sale de las letras (nada políticas).
Se incluyen nuevas versiones, con ese estilo, de algunos clásicos de Las Manos. Están “Jacinta” y “Jesús el de la cruz”. Ambas muy mejoradas. Además, se agrega una versión (con la letra cambiada) de “El oso” de Moris. Bastante interesante.
El resto son temas nuevos. Los mejores son “El hincha pelotas” y “El cartero”.

MOSKY PARALELO

Stimulation (2003) - *1/2
Proyecto paralelo del Mosky. Se dio cuando el artista todavía estaba en Las Manos. La banda se llama Stimulation y el disco tiene el mismo nombre. El estilo musical es electrónico, muchas veces marchoso dance. Alguna guitarra distorsionada puede acompañar. La cosa muchas veces termina siendo “industrial”, del tipo Ministry.
Hay un solo tema político (el que abre el disco, “Marchen”). El resto es sobre problemas existenciales y drogas. Nada de humor. Eso, que caracterizaba a Las Manos, quedó con el Cabra.
Se incluyen varios temas en inglés. De cualquier manera, en rigor de verdad, hay que decir que no todos los tracks están liderados por una voz convencional. Hay varios pasajes casi instrumentales. En ellos puede haber samplers o pocas palabras (con voz trucada, medio satánica) que acompañan la música.
El resultado para mí no es bueno. El disco es muy corto y para mí no tiene melodías interesantes. Tal vez el único momento aprovechable sea cuando suena el mencionado “Marchen”. El resto pasa desapercibido.