domingo, 27 de abril de 2008

ESPECIAL REDONDOS

PERFIL DE PATRICIO REY Y SUS REDONDITOS DE RICOTA
Escuela de rock (MBA)

No es sencillo explicar a un extranjero el fenómeno de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota (o Los Redondos, de acuerdo a la simplificación de moda). La banda, liderada por el Indio Solari y Skay Beilinson, ha tenido un éxito arrollador en la Argentina pero es prácticamente desconocida en el resto del mundo. La postura independiente del grupo, las letras jeroglíficas del Indio y la música rock potente han hecho que la clase media baja de la Argentina (jamás las radios pop) los adoptara como la banda preferencial. Al punto de vivir cada concierto como una fiesta única.
Pero más allá del impacto social del grupo, ¿cómo puede definirse el sonido de Los Redondos? He visto muchas páginas de Internet y todas eluden el tema. No se puede decir que hagan un Rock n’ Roll rudimentario. Hay temas cuadrados (“Ñam fi fruli fali fru”, “Mi perro dinamita”, “Mariposa Pontiac”), sí, pero éstos son minoría y son, en mi opinión, lo peor de la banda. También hay simplificaciones en torno a un riff ganchero que son malas (“La bestia pop” con tararatarará, tararatarará, tararatarará taratá o “Vamos las bandas” con tararatarará tá). El estilo de sus mejores canciones (la mayoría de sus primeros 6 discos) es el rock con saxofón, instrumento esencial en la banda, con una voz del Indio “como frenada de coche” (como él mismo alguna vez la definió) y con la notas agudas que toca la guitarra de Skay. Es muy difícil encontrar una banda extranjera que suene como los Redondos pero se puede pensar en los discos de los 80 de la banda mexicana El Tri, yo no sé si el Indio y Skay los habrán escuchado, pero encuentro varios puntos de contacto entre los dos grupos. También hay algunas equivalencias con la etapa más oscura de U2 (la del disco War o el mismo October).
Pero gran parte del prestigio que ha tenido la banda (y que sigue teniendo aún después de su separación) proviene de las letras, plagadas de frases verdaderamente complejas. La obra del Indio está abierta a múltiples interpretaciones, nunca pretende una clausura del sentido. Esto se produce en base a la utilización de jergas de la calle (“cañito de metal” de “Nadie es perfecto” alude a un tabique nasal postizo, utilizado después de aspirar cocaína por mucho tiempo y terminar con el tabique original) y neologismos (“Shopping disco Zen”, “Sushi” o la utilización de marcas como “Buscapina” o “Nike”). Un ejemplo insólito de esto es el significado de la frase “Mariposa Pontiac” (título de una canción): he visitado un foro en donde dicen que el auto Pontiac tenía una parte trasera muy grande. Entonces, el tema vendría a hablar de una muchacha con cola grande. Es una interpretación entre tantas. Como se vé, el Indio tira pistas, indicios. El público completa el significado.
Los temas preponderantes de las letras de los Redondos son: 1) las drogas (elemento de identificación básica con la juventud de la Argentina), 2) la política (en los 80 como una crítica del alfonsinismo, para mí, que soy sólo un intérprete más, en “Preso en mi ciudad” y especialmente en “Nuestro amo juega al esclavo”, una canción sobre las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. También la política está en una especie de paranoia que tiene el Indio con respecto a la vigilancia). 3) la televisión (prestar atención a Un baión para el ojo idiota). Estos son los tres temas más importantes. Esto no quiere decir que no haya algunas deliciosas canciones de amor.
Es decir, hasta ahora podemos afirmar que letra y música explican el prestigio artístico que tienen los Redondos en la sociedad argentina, pero no explican a la banda como fenómeno social (como dije antes, su público es más que nada de clase media baja, hay algunos seguidores de otras clases, pero la banda no es “100% popular”, los pobres en Argentina escuchan cumbia, digámoslo de una vez). Lo esencial es la postura independiente: la política de no firmar con compañías discográficas, no dar muchas entrevistas, no aparecer en televisión, no hacer videos musicales. Esa postura contra-sistema le ha dado al Indio una imagen de “auténtico” que ningún otro artista argentino puede exhibir.
Sinceramente mi opinión es que esa independencia (que tenía en su origen el marxismo o mejor dicho comunitarismo del Indio en los 70) funcionó como marketing en la sociedad ultra comercializada de los 90. ¿Qué quiero decir con esto? Que en lugar de hacer un rock no comercial, el Indio hizo una PYME que se dedicó a recortar costos y, por ende, a maximizar ganancias, todo esto mientras proclamaba ser auténtico y estar fuera del sistema . Como ejemplo valen algunas entrevistas en las que el Indio dice que no quiere que ninguna compañía discográfica le ponga un psicólogo, porque “el psicólogo lo paga el artista” (es decir, es más costo). El punto más alto de esto es un reportaje de Rolling Stone en donde le preguntan si con esta posibilidad de poder armar el circuito de comercialización de los CDs no se vé tentado a bajar el precio. El Indio responde: “No, creo que las cosas tienen un precio”.
Pero no siempre el marketing casero les funcionó. El éxito masivo (ése de llenar estadios y sonar en la casa de prácticamente dos generaciones) les llegó en los años 90, justo cuando estaban haciendo sus peores discos. Desde Luzbelito (1996), la banda comienza a ser más previsible, más lerda, con una voz del Indio más áspera y menos sorprendente, que muchas veces canta de forma árabe con resultado desastrozos.
Fueron un fenómeno social pero ¿Han sido una buena banda? Mi respuesta es que sí. Que los primeros dos discos son obras maestras y que los siguientes cuatro tienen buen nivel. El resto: Luzbelito (1996), Ultimo bondi a Finisterre (1998) y Momo Sampler (2000) es bastante flojo. Pero sí, en resumen, han sido una buena banda. Merecerían ser más conocidos en el resto del mundo, pero bueno, no sé, tal vez así los fanáticos argentinos les darían la espalda. Porque, mal que les pese a algunos, en el marketing de Los Redondos es esencial no hacer música para vender afuera, es decir: no ser Soda Stéreo.

DISCO X DISCO REDONDOS

Gulp (1985) - ****1/2
El disco debut de la banda es excelente. No le veo tanta coherencia temática como sí tienen los álbumes posteriores. Pero es entendible en un primer LP (los grupos suelen incluír en sus primeros discos todas las canciones que hicieron durante los años previos al acceso a la edición, en el caso de los Redondos casi 10 años). Además, tiene siete temas de un nivel muy alto.
El grito de “fuego, fuego” en “Roto y mal parado” es indestructible. El estribillo de “Te voy a atornillar” (mi canción preferida de toda la historia de la banda) es perfecto: ese cambio de registro en la voz del Indio es lo melódicamente más interesante que hizo el artista en su historia. “Superlógico” es excelente, en especial los últimos segundos (cuando el “sí” después de haberlo hecho una señorita durante todo el tema, es hecho por el Indio). “Pierre, el vitricida”, en su brevedad, es hecho 100% por el magnífico saxo de Willy Crook (totalmente esencial en todo Gulp). Lo mismo puede decirse de “El infierno está encantador esta noche” (me gusta mucho la intro instrumental). “Unos pocos peligros sensatos” y “Yo no me caí del cielo” son para cantar en un auto con amigos, a todo lo que dá el volumen.
Hay dos temas que odio. Son “La bestia pop” y “Ñam fi fruli fali fru” (aunque me gusta la imagen de “voy a cuidar de mi amorcito/ que mordió el vidrio por demás otra vez”). De cualquier manera, este disco me encanta.

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Oktubre (1986) - ****1/2
El segundo disco de los Redondos es también su segunda obra maestra. Aquí sí aparece una unidad bien nítida en música y letras. La voz de Solari está más aguda que nunca y el sonido es inconfundible (muy oscuro, opresivo). Ninguna de las canciones de Oktubre podría estar en otro disco que no fuera éste.
Los 2 mejores temas son “Preso en mi ciudad” y “Ya nadie va a escuchar tu remera”. Pero me resulta muy interesante hacer una apología de “Música para pastillas”, en especial de la parte de guitarra (Skay, impecable) que se desata luego de que el Indio canta “pará mi amor, esto está muy Shangai”. Muy pero muy buen momento. “Motor psico” también me gusta mucho. La voz acá está hiper finita. Y las partes instrumentales son buenísimas, con el saxo a la cabeza.
La canción más prestigiosa de toda la historia del grupo es “Ji, ji, ji” y está incluída aquí. En mi opinión es la canción más floja de Oktubre. Sin ser mala, es la que menos me convence de este álbum magistral. Será porque nunca me convenció la línea de bajo o el famoso estribillo que dice “no lo soñé, ieeeé”. No sé. Pero bueno, el resto del disco me gusta mucho.

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Un baión para el ojo idiota (1987) - ***
Este disco es notablemente inferior a los anteriores. La voz del Indio se pone un poco más grave (la prefiero aguda). El único tema que salvo 100% es “Vencedores vencidos”, que por muchos años fue mi canción favorita de la banda, pero que hoy me parece una buena del montón (sé que un crítico no debería decir esto, pero admitámoslo: todos cambiamos un poco nuestros gustos con el tiempo, aún los críticos).
Otras buenas, que están lejos de parecerme obras maestras, son “Ella debe estar tan linda”, “Todo preso es político” y “Todo un palo” (agradable, pero muy larga). Pero el disco es mucho peor que los dos anteriores. De hecho: incluye la horrible “Vamos las bandas” y las flojísimas “Masacre en el puticlub” y “Aquella solitaria vaca cubana”.

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¡Bang, bang!… estás liquidado (1989) -
***1/2
Mucha gente me dice que este LP es su preferido. No comparto. Me parece que tiene buenas canciones, pero esas canciones no son para nada comparables a las mejores de los primeros dos discos. Aún así, ¡Bang Bang! es un muy buen trabajo, muy superior a Un baión para el ojo idiota.
Muchas referencias a la droga tienen este conjunto de temas. Obviamente siempre bajo el disfraz del lenguaje de la calle. En “Héroe del whisky” (muy buena canción) el Indio dice “tiene metido hasta las cejas/ un triste papel” o en “Rock para los dientes”, que dice “este mundo, esta empresa, este mundo de hoy/ que te snifa la cabeza una y otra vez/ en una línea y otra línea/ y otra línea más”.
Los buenos estribillos vienen de la mano de “Nadie es perfecto”. Otros temas recordables por su música son “Esa estrella era mi lujo” y “Nuestro amo juega al esclavo”. Ninguno de los dos me parece excelente pero están muy bien. Infladísimas por los fans (injustamente, ya que no son buenas) están “La parabellum del buen psicópata”, “Ropa sucia”, “Un pacman en el savoy” y “Maldición va a ser un día hermoso” (esta última, en su título practica el mismo juego de opuestos que el Indio había usado en “El infierno está encantador esta noche”).
 
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La mosca y la sopa (1991) - ****
Muchos dejan de lado este disco, ya que, en su momento, se convirtió en un éxito sin precedentes en la historia de la banda. “Un poco de amor francés” y, en especial, “Mi perro dinamita” sonaron en todas las radios pop y catapultaron a Los Redondos a la masividad (lugar que, obvio, rechazaron no apareciendo en televisión).
Para mí es uno de sus mejores discos. Si bien “Mi perro dinamita” es un rock cuadrado sin inventiva (la odiaba en el 91 y la sigo odiando ahora, a pesar de su letra simpática) “Un poco de amor francés” es una hermosa canción con una de las letras más directas y agradables del Indio. En mi opinión trata sobre la satisfacción de ir a un boliche y dar un beso francés a alguien de quien uno no está enamorado. No creo que sea más complicada que eso, pero eso ya está bastante bien. En especial las frases: “Esa tipa vino a consolarte” y “Es una copa de lo mejor cuando se ríe”.
También es bueno el nivel de “Toxi Taxi”, “El pibe de los astilleros”, “Tarea fina” y “Queso ruso”. Muy buena potencia, muy buenas melodías. Alcanzan para hacer muy atendible este disco. Los demás temas pasan desapercibidos, son aburridos o algo molestos.
 

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Lobo suelto, cordero atado (1993) - ***
Este álbum está compuesto por dos CDs que se venden por separado. Salieron al mismo tiempo y tienen cierta unidad conceptual. Creo que es el comienzo del fin del gran momento compositivo de la banda ya que está lleno de canciones intrascendentes (sin grandes partes recordables, muy aburridas). Pero bueno, es entendible que haya relleno en un conjunto de 25 temas. Lo que es feo es pensar que la mayoría es relleno.
Lobo suelto, cordero atado aprueba porque tiene ocho buenos pasajes. “Rock para el negro atila”, “Sorpresa de Shangai”, “Un ángel para tu soledad”, “La hija del fletero”, “Yo caníbal”, “Es hora de levantarse querido”, “Lobo estás” y “Etiqueta negra”. No todas son grandes canciones, pero al menos son dinámicas.
Igual, la mayoría es imposible de escuchar. Muy molesto en el caso de las bastante conocidas “Susanita” y “Caña seca y un membrillo”.
 

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Luzbelito (1996) - **
Si uno escuchaba el álbum anterior había un temor: que los Redondos se vuelvan solemnes, dramáticos, intrascendentes. Lo que antes ocupaba algo más de la mitad del disco, ahora se adueñó de la totalidad de lo grabado. Que pierdan la fuerza pop (porque aunque hagan marketing de la independencia, siempre utilizaron muchas de las mejores estructuras del género para sus temas) o las melodías gancheras es imperdonable.
La voz del Indio es más grave, la música más chata y previsible. Creo que casi no hay picos de emoción en este LP. Prácticamente ni un solo estribillo aprovechable, casi ni una sola estrofa para tararear. Parece insólito que los autores de Luzbelito sean los mismos que los de una canción como “Unos pocos peligros sensatos”.
Sólo un tema puede parecer simpático. Yo apenas lo apruebo, pero gusta mucho entre la gente y es el único (junto al horrible rock cuadrado “Mariposa Pontiac”) que tiene un prestigio similar al trabajo previo de la banda. Se trata de “Juguetes perdidos”, el tema que cierra el disco, el único melódicamente interesante (prestar atención a los cambios que el Indio hace con la voz a medida que avanza el tema, alcanzando el mejor momento mientras canta la parte que dice “cuando la noche/ es más oscura”), con una letra que hace referencia a los fanáticos de la banda (“banderas de tu corazón”).

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Ultimo bondi a Finisterre (1998) - ** 
No es el álbum innovador que algunos medios entusiastas vendieron. Los Redondos le agregaron máquinas a sus temas y eso no quiere decir que hayan hecho una revolución estética. Es más: ya muchos artistas habían intentado tomar el mismo atajo. Pero tampoco es el papelón que podría haber sido (“Las increíbles andanzas del capitán Buscapina en Ciber Siberia” queda bastante bien con los ruiditos).
El problema es que la mayoría de las temas (salvo también a “Gualicho” y tal vez “Alien Duce”) están enfermos de la misma gravedad que aquejaba a Luzbelito. La actualización rítmica es intrascendente cuando no hay imaginación para la creación de melodías. ¿Dónde quedaron los estribillos de Gulp? O el Indio se creyó que la música buena es la menos accesible (inaccesible para todos sería esto) o cayó en la misma depresión creativa que sufrieron colegas como Charly García durante la misma época.
Los bodrios “Scaramancia”, “El árbol del gran bonete” y “Drogo Cop” no hubieran siquiera llegado a ser demos durante los 80. Es insólito que el Indio se permita grabar eso teniendo en cuenta su pasado. Estaba para mucho más.

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Momo Sampler (2000) - **
 

Peor que el anterior y al nivel de Luzbelito, es decir, un LP para dormir. Aquí la tecnología convive un poco mejor con el rock clásico de la banda (en Ultimo bondi sonaba, aunque no mal, como “ruidito”). Pero nuevamente se trata de un somnífero.
Indio canta con voz muy grave. La mayoría de las canciones son lentas o si no lo son, se hacen eternas por la voz monocorde (es horrible cuando se hace el árabe). La guitarra está complemente tapada y se vé que Skay no sabe qué hacer entre tanta capa de sonido moderno (dos años después, ya solista, volverá a los grandes riffs con “Oda a la sin nombre”).
En Momo Sampler hay un solo tema que zafa: “Murga de la virgencita”. El resto es densísimo. ¿Y las letras? Qué importan las letras cuando no hay música. Esto es rock, no literatura. Que la crítica de rock haya comprado esto es una de las vergüenzas nacionales recientes.
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SKAY BEILINSON:
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AGREGADO EL 21 DE AGOSTO DE 2008
A través del mar de los sargazos (2002) - ***1/2
No lo esperaba. Skay en los Redondos mantenía un discreto segundo plano y ya me lo imaginaba en silencio como Zeta Bosio (Soda) o lanzando discos con poco impacto como Flavio Cianciarulo (Cadillacs). Pero no: el señor Beilinson se despachó con un álbum realmente bueno, que más allá de la inclusión de alguna maquinita, es una vuelta a los orígenes de su ex banda.
De este LP me gusta mucho como se integra la guitarra eléctrica en la estructura melódica de las canciones. Acá hay cero exhibicionismo gratuito y, por eso, sobresale Skay como un instrumentista ampliamente disfrutable. Doy dos ejemplos: “Oda a la sin hombre” (que tiene el mejor riff en mucho tiempo) y “Astrolabio” (que empieza lenta y termina con toda la polenta, aunque choreandole un poco a “Angel” de Aerosmith).
Otro aspecto a destacar es que en A través del mar de los sargazos, Skay se anima por primera vez a cantar. Muchas veces lo hace con la ayuda de efectos que esconden su voz, pero otras veces se muestra natural (escuchar el muy buen reggae lento “Entre el cielo y la tierra”). Hay que decir aquí que el resultado es positivo.
A las canciones anteriormente nombradas, sumo en el medallero a “Kermesse” (que empieza con sonidos tipo ¡Michael Jackson! y termina típicamente Redonda), “Alcolito” (de estilo yugoslavo) y “Síndome del trapecista” (con un estribillo impecable).
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AGREGADO EL 21 DE AGOSTO DE 2008 
Talismán (2004) - **1/2
Pasado el impacto sorpresivo del primer disco, aquí Skay se jugaba la consagración. Yo creo que no estuvo a la altura del desafío, debido principalmente a que las canciones son más de lo mismo (una especie de actualización del álbum previo).
Pero no sólo es eso. En Talismán hay tres patinadas groseras: “El golem de la Paternal” es una de ellas. No se entiende como esta canción rutinaria, de estrofa previsible y estribillo horroroso (“ahu ia ia”) fue uno de los cortes de éste disco. Un problema parecido tiene “El gourmet del infierno” en el que Skay canta con una voz sobreactuada (y horrible) “muy buenas noches, bienvenidos al show/ hoy les prometo un poco de felicidad/ ia ia ia ia ia ia iaaa”. En el tema “Presagio” el inconveniente es otro: es muy molesta la inclusión de una voz femenina aguda que canta en registro lírico (hace al track inescuchable).
No obstante, hay que reconocer que algunos momentos atendibles hay. No salvan al disco, pero al menos evitan el descarte indiscriminado.
Nombro tres buenas letras: “Flores secas” (una especie de contraposición entre los detalles barriales y los centros metropolitanos que me hizo acordar al primer Borges), “Lluvia sobre Bagdad” (sobre la invasión yanki a Irak, vista desde el punto de vista de la persona que recibe una bomba) y “Boggart Blues” (escrita por el periodista Claudio Kleiman, que hace una comparación entre los desatinos amorosos de la vida diaria y los finales de las películas de Hollywood).
Además de esto hay tres temas que por la música zafan: la mencionada “Flores secas”, “Paria”, “Abalorios” y “La ley del embudo” (aunque… ¿no se parece un poco al clásico redondo “Blues de la artillería”?).
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AGREGADO EL 21 DE AGOSTO DE 2008
La marca de Caín (2007) - **
Este disco abre con una canción excelente: “Ángeles caídos” (con una letra abierta a múltiples interpretaciones, me encantan las líneas de texto que dicen: “Entrás en barrios custodiados/ llevabas como escudo la remera del Che/ apretado, en el pecho/ el rosarito blanco que la Chiqui te dio”). El problema es que es el único tema destacable y deja al álbum completamente expuesto a la demolición. La marca de Caín es bastante peor que los dos LPs anteriores.
Casi no hay temas molestos (“Soldaditos de plomo” sería el único, con un estribillo horrible en el que Skay se hace el Elvis), aquí el inconveniente es otro. La mayoría de las canciones son francamente intrascendentes. No tienen giros melódicos que llamen la atención y eso, la verdad, hace al disco prescindible. Personalmente no lo voy a escuchar completo nunca más.
Sí, obvio, pondré la mencionada “Ángeles caídos” y los últimos 2 minutos de “El fantasma del quinto piso”. Ambos fragmentos condensan toda la potencia que al resto de los temas les falta.

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AGREGADO EL 8 DE SEPTIEMBRE DE 2011
¿Dónde vas? (2010) ***
            No sé muy bien que pensar de este disco de Skay. Gustó mucho entre varios de mis amigos pero a mí tanto no me llegó. Es muy superior a lo que está haciendo el Indio, pero yo no sé si llega a ser aprovechable realmente. Lo apruebo por que tiene tres canciones destacables pero el resto me resulta indeferente y hasta repudiable.
            Voy a comenzar describiendo lo bueno. En la canción “En el camino” es mangífica la parte melódica de voz que aparece cuando dice “extranjero en el redil”. Otro buen fragmento está en “Territorio caníbal”. Si bien la estrofa no es tan mala, lo que demuele es el estribillo: “nuevos envases de competición/ bajó el neón lucen perfectos”. Un muy buen cambio musical logra Skay allí. De cualquier manera, el mejor tema del LP, para mí,  por varios kilómetros de distancia, es “Lejos de casa”. Cuando menciona el nombre tema, la guitarra hace maravillas. La diferencia de calidad en el sonido de la viola entre este disco y el último de Solari es abismal.
            Ahora menciono lo malo. El aire árabe de “La luna en Fez”, la primer canción del disco, ya me bajonea. El estribillo de “Aves migratorias” arruina el tema (“vuelan y se van”). Lo mismo ocurre con “Suelo chamán” (inexplicable el “hipihey-hipihayhou”, ¿qué es eso?). “Tarde de lluvia” tiene efectitos que no sé si van mucho con Skay (descubrí por ahí algún aroma a “Paranoid Android” de Radiohead). En “Aplausos en el cosmos” no me gusta como canta la palabra “humanidadddd”.
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INDIO SOLARI
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AGREGADO EL 21 DE AGOSTO DE 2008
El tesoro de los inocentes (2004) - ***
El estilo de este primer disco solista del Indio es bastante similar al de los últimos LPs de Los Redondos. Es decir: grave, solemne, aburrido. La mayoría de los temas caen en eso. Es difícil escuchar el álbum de principio a fin sin aburrirse.
Sin embargo, hay tres excepciones. Tres buenas canciones (algo que yo casi no encontré en Luzbelito, Ultimo bondi a Finisterre y Momo Sampler). En todas se destacan tanto la letra como la música.
La primera que nombro es “Pabellón séptimo”, sobre un preso que muere (un amigo del Indio, para más datos) que es un retrato crudo de la injusticia en las cárceles argentinas. Es buena la descripción, pero sobre todo es cautivante la manera en que el Indio homenajea a su amigo. El tema culmina con la frase “Y nunca ya/ voy a olvidarte, Pablo nunca”. Ese fragmento puede parecer algo trillado, pero lo que suma es que se logra un contraste entre el ruido de la casi totalidad del tema y la despojada instrumentación que acompaña la frase. Eso es lo que deben hacer los rockeros: escribir buenos textos, pero también vestirlos de una música que los haga más fuertes, que les corresponda y que los acompañe dramáticamente.
La segunda es “El tesoro de los inocentes” (la canción que da título al álbum). Aquí es muy bueno el manejo de la guitarra eléctrica. Hay dos momentos magistrales: el segundo 0:30 y el segundo 2:27. Allí se escucha nítidamente el excelente riff triunfal que caracteriza al tema. Aclaro: en el resto del track, sobre el mismo acorde, el primer plano es ocupado por la voz. Este riff queda realmente muy bien. La letra también es buena y muestra, nuevamente, a un Indio más directo que en los Redondos. Sólo basta con escuchar la frase “Si no hay amor/ que no haya nada entonces”.
El tercer tema bueno es “To Beef For Not To Beef”. Para mí el mejor de todos. Trata sobre un hombre que cuenta como intentó cruzar la frontera de México a Estados Unidos. Más allá de tener una letra excelente (“tonto de mí/ que allí silvé la cucaracha”, “Y por todo el ruido ruido/ ese del futuro allí/ leen el evangelio según Hitler a la hora de almorzar”), tiene una melodía inmejorable, unos gritos mexicanos de fondo y una guitarra acústica que entra en el medio, que está perfectamente incorporada y es muy agadable.
También hay temas malos: verdaderos papelones. Son también tres: “Charro chino” (el Indio subido al house, “marcha ortodoxa” en el idioma que entiende la mayoría), “Tsunami” (en donde el artista hace una especie de rap) y la peor, “La piba del Blockbuster” (cantada en un tono sensual que da vergüenza ajena). 

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AGREGADO EL 21 DE AGOSTO DE 2008
Porco Rex (2007) - **1/2
El disco más dinámico de Solari desde Lobo suelto, cordero atado, o sea: desde hace casi quince años. Y no lo digo porque el artista aquí haya dejado (casi) a un costado las maquinitas, lo digo principalmente porque aquí no hay nada aburrido, porque todas las canciones son coreables por quien escucha.
No obstante, debo decir que creo que no hay picos, que no hay composiciones irresistibles. Es un LP más correcto que otra cosa. No tiene esa canción que hace la diferencia (como si la tenía El tesoro de los inocentes).
Comento algunos temas: El primero del disco, que tiene algunas buenas frases de esas que el Indio sabe hacer (“Pedía siempre temas en la radio/ y nunca los quería oír”). Hay cierta fuerza en el track pero dista mucho de ser una obra maestra. Lo mismo ocurre, por dar dos ejemplos, con “Ramas desnudas” (que tiene un buen corito que hace “uh uh”) y con “Te estás quedando sin balas de plata” (que sería una horrible canción sino fuera por el estribillo que dice “hay en tu voz/ un dolor ligero” que cambia totalmente la melodía y es algo innovador).
En conclusión: si bien no me guardo ningún tema, felicito al Indio por salir del estatismo que lo aquejaba. Muy probablemente en el próximo álbum entregue algunas perlas que hagan que nuestros oídos nos vuelvan a exigir su música. Eso, junto al dinamismo que, como caracterizó a este disco esperamos que caracterice a los futuros, lo colocarán de nuevo en un gran nivel.

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AGREGADO EL 8 DE SEPTIEMBRE DE 2011
El perfume de la tempestad (2010) **
Detesto el sonido que le sacan en este LP a la guitarra eléctrica. La viola está más chirriante que nunca y está presente en practicamente todo el disco. A veces está de fondo (la primera parte de “¡Todos a los botes!”), a veces en primer plano (punteos en el final de “Torito es muerto”). No me gusta en ninguna de sus formas. Creo que ese es el principal problema de El perfume de la tempestad. La voz del Indio, tan madura como pesada, tampoco ayuda.
            Podría, por supuesto, nombrar algunos momentos destacables. El ganchito melódico de “No es dios todo lo que reluce” (cuando dice “sonríen todo el tiempo y se hacen ver/ por lo felices que están de sonreír”) está OK. El estribillo de “El tábano en la oreja” tiene onda. El aroma al U2 de los 80 que tiene el comienzo de “Black Russian” me gustó. Los vientos de “Una rata muerta entre los geranios” están bien puestos.
            Pero hay desatinos muy grosos. El grito de “¡aleluya!” de “Submarino soluble” es inentendible. La melodía infantil de “Satelital” no es digna para nadie y menos para alguien que compuso Gulp! y Oktubre. “ZZZZZZZ” provoca en el oyente lo que el título anuncia (chiste fácil pero no falso). El remate de “Chante Noire” es flojísimo (parte que dice “¿Qué pasa en tu nube hoy?/ ¿qué ocurre en tu nube hoy?”). En fin, mucha mediocridad.
De cualquier manera, y para finalizar, creo que es conveniente analizar al LP desde la Gestalt, la legendaria escuela alemana de psicología de la percepción. Aquí el todo es peor que la suma de las partes. Por eso es que la mejor definición que le cabe a este disco es decir que es “denso”.

miércoles, 16 de abril de 2008

ESPECIAL CHARLY GARCÍA


El primer especial de este blog es un estudio sobre la obra de Charly García, el más prestigioso rockero argentino. Son cuatro en total los artículos que tratan sobre él.
El texto inicial es un breve repaso por su carrera artística, con el objetivo de introducir en la obra al público extranjero (o a los argentinos que no la conozcan). Alguna que otra conclusión hay, pero no quiero adelantar nada al lector.
El segundo artículo es una crítica detallada de cada uno de sus discos. Les puse estrellitas, para que el lector no tenga dudas acerca de la opinión final. Sin embargo, espero que cada articulito se sotenga por sí mismo sin recurrir al "sistemita de calificación".
Los dos artículos restantes intentan establecer hipótesis acerca del Charly músico y del Charly letrista. Pueden llegar a ser lo más polémico del especial, pero fueron hechos con el afán de establecer reflexiones sobre la obra del artista para comprenderla mejor (o al menos para discutirla mejor).
Pero bueno, sin más introducción, espero que disfruten del especial, ya que le dediqué bastante tiempo.

BREVE BIOGRAFÍA ARTÍSTICA DE CHARLY: Te amo, te odio, dame más

BREVE BIOGRAFÍA ARTÍSTICA DE CHARLY
Te amo, te odio, dame más

La relación de Charly García con los argentinos comienza en 1972. Charly era una de las dos mitades de Sui Generis (la otra era Nito Mestre). El LP Vida mostraba un dúo inocente, que cantaba canciones simples, con instrumentos básicos como la guitarra acústica.
“Canción para mi muerte” fue el primer éxito. No es una gran canción, pero los rasgueos de guitarra y las voces bucólicas hicieron que el tema sea reinterpretado al día de hoy en cada uno de los fogones que hacen varias generaciones de argentinos. Lo mismo ocurre con “Rasguña las piedras” (1973, incluída en el segundo disco). Charly dijo alguna vez que “Rasguña…” era el tema más famoso de toda su carrera.
Pequeñas anécdotas sobre las instituciones de 1974 (último LP de estudio de Sui Generis) es mucho más complejo y oscuro. El público, ¿tal vez por eso?, lo compró menos. El tema más famoso es “El tuerto y los ciegos”, pero la repercusión que tuvo es incomparable con los hits de los dos discos anteriores.
De cualquier manera, el público joven seguía admirando al dúo y colmó las presentaciones del concierto despedida en 1975. Esos recitales fueron inmortalizados en los discos Adiós Sui Generis y en la película documental del mismo nombre.
Durante ese mismo año 1975, Charly inicia su segunda banda: La Máquina de Hacer Pájaros. La idea inicial era hacer un supergrupo en donde todos compusieran y cantaran. Pero al final terminó siendo un proyecto netamente liderado por Charly. El público masivo le dio la espalda a este ensamble eléctrico, pero García consiguió un nuevo segmento: el de los muchachos gustosos del rock progresivo y serio, ausentes en la etapa anterior Sui Generis, donde más que nada había chicas. De La Máquina quizás la canción más famosa (o mejor dicho: más prestigiosa) es “Marilyn, la cenicienta y las mujeres”.
En 1978 llega Serú Girán, la tercera banda de Charly. En un comienzo el grupo es muy repudiado, pero luego fueron llamados, tanto por el público y la crítica, los “Beatles argentinos”. Si Charly era el John Lennon, cerebro de la banda, David Lebón era el Paul McCartney, el muchacho pop que, gracias a su voz finita y a sus estribillos entradores, ampliaba el público del grupo.
Se puede decir que las marcas personales del grupo son las siguientes: a) la voz aguda y el piano de García, 2) la voz ganchera de Lebón, 3) el bajo de Pedro Aznar, digno de Jaco Pastorius en los discos de Joni Mitchell, 4) las letras políticas de García (“Canción de Alicia en el país”, como ejemplo extremo), cosa que le agregaba complejidad al asunto y lo desligaba de ser un “grupo pop más con guitarras eléctricas”.
Estas letras justamente fueron las que, mayoritariamente, dieron a Charly el prestigio que tiene en la sociedad argentina como artista. Fue García quien criticó a la dictadura militar con metáforas complejas y representó así a una generación reprimida y amordazada. Hay que tener en cuenta que ésta era la época en que uno compraba el diario y sólo leía autocelebraciones del régimen.
Tanto en sus trabajos de Serú Girán como en sus primeros discos solistas García introdujo el tema de los crímenes del “Proceso de Reorganización Nacional”. De 1983 (dictadura en el poder, aunque débil) es su clásico “Los dinosaurios” que incluye la memorable línea: “No estoy tranquilo mi amor/ hoy es sábado a la noche/ un amigo está en cana” mientras reza “los amigos del barrio pueden desaparecer”. Es traer a superficie un asunto escondido en la cultura difundida en la época, pero muy popular en los comentarios juveniles.
García se despediría de la denuncia política en 1984, primer año completamente democrático. Justo cuando ese tipo de denuncia se convirtió en norma del movimiento cultural argentino. Ya había dejado de ser transgresor hablar de desapariciones, de censura, de autoritarismo. Surgían ficciones como La historia oficial apadrinadas por el alfonsinismo. García, allí, demostró que es primero un artista que un activista y prefirió eludir el lugar común aún con el riesgo de saltar al vacío.
Eso es justamente lo que le ocurrió después de 1985. Una lenta caída de la que nunca se recuperaría. Sus letras empezaron a ser cada vez más autocelebratorias (en el peor sentido de la palabra, ver “yo soy un vicio más” en “Vicio”), su música más precaria y su voz más indigerible. Nadie puede creer que el Charly de voz finita, creador de canciones como “Viernes 3am” sea el mismo que reivindica el rock cuadrado y pésimamente cantado de “El aguante”.
Sin embargo, las revistas de rock, ansiosas de tenerlo en tapa, lo siguen reivindicando. Siguen festejando cada uno de los nuevos LPs de él, mientras es obvio que la mayoría es indefendible. Charly García optó por molestar, por transgredir y así volver a innovar en el rock: le salió mal, pero al menos eludió el lugar común de convertirse en artista progre, en un León Gieco más. Prefirió intentar nuevos caminos a quedarse dormido en los laureles. La Argentina progresista que tanto le festejó sus letras de los 80 nunca le perdonará su abrazo con Carlos Menem y está bien que así sea. La Argentina receptora de arte rockero, por el contrario, debería felicitarlo: el concepto “say no more” fue una nueva muestra de su afán por romper con lo establecido.

DISCO X DISCO CHARLY

Vida (Sui Generis, 1972) - ***1/2
Indudablemente, un conjunto de canciones para tararear y tocar con la guitarrita, tan parejo como los primeros discos de los Beatles. La genialidad pop de Charly se percibe a la perfección en estas 11 canciones folk.
No creo que las letras digan demasiado y la realidad es que no escucho este disco muchas veces, pero las estructuras melódicas quedan siempre en la memoria. Cada vez que hay un fogón surge alguna canción de este disco.
Aquí Charly todavía es precisión simplista y no complejidad. Algo blando, más todavía por la voz light de Nito Mestre. Descarto dos temas en su totalidad: “Toma dos blues” (cuadrado y sin inventiva) y “Posludio” (aburrido). El resto (9 canciones) es aprovechable, sin demasiados compromisos.

Confesiones de invierno (Sui Generis, 1973) - ***1/2
Especie de actualización del disco anterior. Está en el mismo nivel de efectividad pop (misma cantidad de canciones aprovechables). Sigue Nito con la voz naif y la guitarrita básica.
Las letras son un poquito mejores. Aparece la rebeldía contra la sociedad de los años 70 en “Aprendizaje”, aparece el sujeto colectivo portador de acción en “Bienvenidos al tren”, aparece la familia disfuncional en “Mr. Jones”, aparece la reflexión política explícita en “Tribulaciones, lamentos y ocaso de un tonto rey imaginario”.
Tampoco creo que sea un gran, gran disco. Pero es un buen paquete de canciones para cantar acompañado.

Pequeñas anécdotas sobre las instituciones (Sui Generis, 1974) - ****
El primer volantazo en la carrera de Charly. Las letras naif cantadas por Nito y Charly con la guitarra acústica desaparecen y surge por primera vez toda la metáfora política que caracterizaría a la obra de García en el decenio 75-85.
La Argentina vivía épocas negras. La organización Triple A comenzaba a gestar la violencia de derecha que culminaría en la siniestra dictadura militar de 1976. Charly reflejó en este disco el comienzo de ese proceso de represión.
El tema de “Instituciones” dice “no preguntés más/ siempre el mismo terror”, o “Las increíbles aventuras del señor tijeras” que narra las peripecias de un censor de películas que “cuida la moral”. Es interesante también observar “Música de fondo para cualquier fiesta animada”, una de las mejores canciones de toda la carrera de Charly, con una letra verdaderamente marxista (“la bandeja/ se la llevó la sirvienta”).
El estilo musical también es complejo: hay efectos de teclado, guitarras eléctricas, baterías duras. Pero todo va mano a mano con las letras: da una sensación de angustia, a contramano de la música de fogón del bucólico primer disco. De cualquiera manera, la calidad melódica de los temas llega a grandes alturas con “Pequeñas delicias de la vida conyugal” y “El tuerto y los ciegos”.

La máquina de hacer pájaros (La Máquina de Hacer Pájaros, 1975) - ****
Charly felizmente despojado de Nito Mestre. Este disco es una definición de rock progresivo. Muchos detractores de Charly salvan este disco. Es porque no aparecen las voces secundarias que suelen ser acusadas de empalagos pop (Mestre en Sui Generis, David Lebón en Serú Girán).
Las letras no son políticas. Pero tampoco superficiales. De cualquier manera, lo que se destaca son los giros melódicos de los temas, muy complejos, y a la vez, entradores. Las mejores: “Rock and Roll” y “Por probar el vino y el agua salada”.

Películas (La Máquina de Hacer Pájaros, 1976) - ****
Creo que este disco está más o menos en el mismo promedio que el anterior. Pero con más picos para arriba (y más para abajo). Es decir: es menos parejo. Las canciones buenas son muy buenas (“Marilyn, la cenicienta y las mujeres”, “Ruta perdedora”, como dos ejemplos).
El estilo es menos ruidoso. Charly aplica simplicidad a las canciones, sin que eso se transforme en pop. Hay excepciones: “Hipercandombé”, una especie de tango electrónico muy innovador. Pero en general es Charly demuestra con melodía, piano, batería y una voz en forma espectacular.

Serú girán (Serú Girán, 1977) - ***1/2
Aparece David Lebón, voz pop que algunos odian pero que a mí me suele caer bien. Este primer LP de Serú Girán fue rechazado por la crítica en el momento de su estreno pero es indudable que cuenta con al menos 3 buenas canciones que justifican su escucha (“El mendigo en el andén”, “Autos, jets, aviones, barcos” y “Voy a mil”, todas cantadas por Lebón).
La participación de Charly es deficiente (sin ser mala) en “Separata” y “Serú Girán”, y está aprobada en la sobrevalorada “Eiti Leda” (no creo que sea la obra maestra que muchos admiran, aunque no es un mal tema).
Pero en general, hay que reconocer que las letras no son gran cosa. Un gran paso atrás en la carrera de Charly. En cuanto a la presencia de Lebón: está bien en las 3 canciones antes nombradas, pero la arruina con la horrible “Seminare”, paradojicamente la canción más famosa del álbum.

Grasa de las capitales (Serú Girán, 1978) - ****
Una de las tapas más famosas del rock argentino (simula una portada de la revista Gente, con los cuatro integrantes del grupo interpretando personajes graciosos) presenta el LP más prestigioso del grupo. Yo no creo que se trate del mejor disco de Serú, pero se trata de un buena obra.
Las razones de la valoración que tiene entre los críticos son: 1) la llamativa tapa, 2) la canción del título, 3) la presencia de “Viernes 3AM”, una composición de Charly que narra un suicidio y que suele señalarse como su pieza maestra.
Coincido en que “Viernes 3AM” es la gran canción que dicen, no creo que sea la mejor, pero se trata de un pico en su carrera. En cuanto al resto del disco, gusto de “Grasa…” y “Frecuencia modulada”. Un poco menos de “Los sobrevivientes”, “Noche de perros” y de “San Francisco y el lobo” de Lebón (que me parece demasiado pop).

Bicicleta (Serú Girán, 1980) - ****1/2
Este sí es el mejor disco de Serú Girán. Los encuentra inspirados a ambos líderes. La perfección pop de Lebón se hace irresistible en “Cuánto tiempo más llevará” y “Tema de Nayla”. Charly retoma la reflexión política en “Canción de Alicia en el país” y “Encuentro con el diablo”.
Sin embargo, en el caso de Charly yo me quedo con “Desarma y sangra”, un tema apoyado por el piano, que es bellísimo (con una parte instrumental en el medio que está entre lo mejor que ha hecho el artista). También es muy buena “A los jóvenes de ayer” (tanto letra como música).
“Mientras miro las nuevas olas” nunca me cerró del todo y “Encuentro con el diablo”, musicalmente hablando, siempre me pareció aborrecible. Pero bueno, en resumen, se trata de la mejor obra del grupo. El mejor resumen posible de sus actitudes: el Lebón pop, el Charly melódico y político (recordar que “Canción de Alicia en el país” es contemporánea a la peor dictadura que vivió el país, con artistas desapareciendo y fuerte censura, lo que obligó a Charly a afilar su capacidad metafórica para eludir los cortes).

Peperina (Serú Girán, 1981) - ****
Ultimo disco de estudio de Serú. El tema del título es odioso y hay varios que pasan desapercibidos (“José Mercado”, los instrumentales “Cara de velocidad”, “20 trajes verdes” y “Lo que dice la lluvia”). Pero me gustan “Llorando en el espejo” (letra autodestructiva de Charly), “Parado en el medio de la vida” (pop de Lebón que bordea lo cursi), “Esperando nacer” (pop de Lebón again) y “Salir de la melancolía” (Charly muy bien).
El tema “Cinema verité” es melodicamente excelente (tal vez el más bello que haya compuesto García) pero desgraciadamente la letra es una soberana estupidez. Charly viendo a los ricos y diciendo “tiene sólo una cosa en mente/ sólo una chica tonta más bajo el sol”. Nunca concordé con ese aire de superioridad que se da García en esa letra. Además, creo que esas reflexiones no son compatibles con la música melancólica.

Yendo de la cama al living (Charly García, 1982) - ****1/2
Primer disco solista de Charly, que se vende junto al instrumental Pubis angelical. Aquí se retrata la época inmediata a la Guerra de Malvinas con la dictadura en descomposición.
Charly pega en “Superhéroes” (“No pasa nada, nadie pasa/ sólo una banda militar/ desafinando el tiempo y el compás”). Pero es en “No bombardeen Buenos Aires” donde sus reflexiones de Charly alcalzan el mayor vuelo: la ironía humorística potencia la crítica hacia la clase media de la capital argentina y su hipocrecía en el momento de la guerra.
El disco incluye al menos 2 hits natos: “Yo no quiero volverme tan loco” (junto a León Gieco) e “Inconsciente colectivo” (una de los canciones más famosas del artista). Ambos temas son de muy buen nivel melódico. Pueden sumarse a este cuadro de honor musical "Vos también estabas verde" y “Peluca telefónica”, esta última cantada con Pedro Aznar y Luis Alberto Spinetta.

Clics modernos (Charly García, 1983) - ****1/2
Repudiado en el momento de su estreno, tal vez por la presencia de baterías electrónicas, hoy Clics modernos es considerado el mejor disco de toda la carrera de Charly. Coincido.
Yendo de la cama al living estaba bien, pero el estilo musical no era tan diferente al anterior. Este LP sí es bien diferente. En especial “Nos siguen pegando abajo” y “No me dejan salir” (dos canciones excelentes), que hasta pueden bailarse.
Es cierto también que no se trata de un disco parejo: al lado de obras maestras, se encuentran algunos temas menores (“Nuevos trapos”, “Bancate ese defecto”, “Plateado sobre plateado”), que tampoco son malos, pero que evitan que el disco obtenga la calificación máxima.
La crítica política de Charly también aparece aquí. “Los dinosaurios” se convirtiría en una perla en el repertorio del artista y en una de las canciones contra-dictadura más famosas de la historia argentina.

Piano Bar (Charly García, 1984)****1/2
Charly vuelve al clasicismo en este LP, que es considerado como la síntesis perfecta de su estilo musical (a la manera de Sticky Fingers en la obra de los Rolling Stones). Es decir: cuando alguien piensa en Charly se le aparece esta época. Es el Charly por default.
El disco abre con “Demoliendo hoteles”, una canción con música inmejorable pero con una letra algo criticable (es el comienzo del Charly-rompo-todo-y-no-me-importa-porque-soy-un-genio, es decir: el comienzo del fin).
Los dos mejores temas son “Promesas sobre el bidet” y “Tuve tu amor”, el cierre definitivo del Charly crítico de la dictadura (nunca volvería a hacerlo en su obra), una canción sobre los exiliados, sobre los alienados, sobre las víctimas mentales de los años de plomo. Tal vez la mejor letra de toda la carrera del artista.
De la misma manera que el disco anterior, Piano Bar tiene picos muy fuertes, pero es un disco desparejo. “No te animás a despegar”, “Rap del exilio”, “Cerca de la revolución” y “Total interferencia”, sin ser malas, están muy por debajo de las obras maestras.

Tango (Charly García & Pedro Aznar, 1986)**1/2
EP a dúo con Pedro Aznar, bastante flojo para mi gusto. Hay 6 canciones: 2 compuestas a dúo, 2 de García y 2 de Aznar. Me parecen aceptables “Angeles y predicadores” (dúo) y “Culpable eternamente” (Aznar), pero ninguna me lleva a repetir la escucha del disco.
Las dos de Charly se volvieron muy famosas: son “Hablando a tu corazón” y “Pasajera en trance”. Ninguna de las dos me parece gran cosa. Hasta me molestan un poco.
En síntesis: no se trata de un disco aprovechable. Es cierto que son pocas canciones, pero no hay nada destacable en serio. Un mal paso después de un gran momento en la carrera de Charly.

Parte de la religión (Charly García, 1987) - ***
Odio como está grabado este disco (voz de Charly, instrumentos, producción). Hay que admitir que casi todas las canciones son famosas, pero varias no me entuasiasman demasiado (“Buscando un símbolo de paz”, “Necesito tu amor”, “Parte de la religión”).
Este LP incluye una versión de “Rezo por vos”, inferior a la grabada por Spinetta. Me gusta el humor de “Rap de las hormigas” (sobre el desconcierto de Charly cuando se va de vacaciones) y el puente de “No voy en tren” (exactamente cuando dice “yo soy de la cruz del sur”).
Lo mejor son 3 canciones: “Ella adivinó”, “La ruta del tentempié” y “Adela en el carrusel”. De cualquier manera, convengamos que se trata de un disco muy flojo en comparación a la trilogía solista inicial.

Cómo conseguir chicas (Charly García, 1989) - ***
A diferencia del LP anterior en el que odiaba la voz de Charly, aquí me encanta. Es un registro finito que demuestra que el cantante se encontraba en su mejor momento vocal. Las excelentes canciones “Zocacola” y “A punto de caer”, que no son obras maestras, están sostenidas principalmente por la voz del artista.
De cualquier manera, el nivel general del disco es modesto: hay varios temas horribles, con “Fanky” a la cabeza. Flojeras como “Ella es bailarina” y “No toquen”. Estaba claro que Charly ya comenzaba a despedirse de su época de oro.
Las letras hablan principalmente de mujeres. Son muy atendibles. Salvan un disco menor, que tiene muchas menos pretensiones que la obra anterior, pero que no se puede ignorar al considerar la discografía de Charly García.

Filosofía barata y zapatos de goma (Charly García, 1990) - ***
Disco más o menos en el mismo nivel que los dos anteriores. No tiene grandes canciones, pero tampoco se lo puede acusar de obra mala. Los temas más salvables son “Reloj de plastilina”, “Gato de metal” y “Siempre puedes olvidar”.
El fragmento más famoso del disco es “De mí” y en mi opinión es una versión empeorada de “Inconsciente colectivo”. “Sólo un poquito no más”, en cambio, si bien es muy parecida al tema de la película Top Gun, termina atrapando.
Charly incluye aquí “Me siento mucho mejor” (que es un cover) y su versión del Himno Nacional Argentino. En mi opinión, ninguno de los dos llega a buen puerto.

Tango 4 (Charly García & Pedro Aznar, 1991) - **1/2
A diferencia del primer Tango de 1986, aquí la dupla no se tomó en serio la cosa. Hay mucho humor en la letra de “Cucamonga Dance” (con Pedro Aznar haciendo personajes) o en “Rompan todo”, cantada por Sandro. No está mal esto pero le quita redondez al disco, es más un lindo chiste que un conjunto de grandes canciones.
“Tu amor”, compuesta a dúo, está bien pero no alcanza para levantar el disco. Lo mismo puede decirse de “Mientes” de Aznar, un buen tema que no llega a ser el pico que necesita el disco para justificarse.
El resto es, o bien intrascendente, o bien descartable.

Serú 92 (Serú Girán, 1992) - **
Hipercriticado (con absoluta razón) en el momento del estreno. El reencuentro de Serú Girán es bochornoso: se nota tanto que fue hecho por el dinero que el resultado es insostenible.
David Lebón aporta “Mundo agradable”, un tema digno del peor Lerner. No se puede escuchar sin avergonzarse del estribillo entrador. Completamente empalagoso. “Ese tren” no es mala y “Nos veremos otra vez”, una balada con su sello característico, es la mejor canción del disco.
Charly está completamente trabajando a media pila. “No puedo dejar”, “Hundiendo el Titanic” y “Transformación” son de lo peor que compuso el artista (los estribillos dan asco, en especial el de “Hundiendo…”).
En el caso de Aznar, la cosa es igualmente patética: “Dejame entrar” y “Si me das tu amor” son flojísimas.
En síntesis: un disco hecho por obligación. Charly lo hizo rápido, Lebón quiso salvarse e hizo todo tipo de concesiones (cayendo en el papelón) y Aznar intentó acompañar dejando en evidencia sus obvias limitaciones en comparación a los otros dos artistas. Un disco verdaderamente malo.

La hija de la lágrima (Charly García, 1993) - **1/2
Obra conceptual, estilo opera rock, con muchos pasajes instrumentales que principalmente crean climas. En las letras: comienzo del Charly melancólico y víctima de la sociedad, etapa que continuaría con el siguiente disco Say No More.
“Chipi chipi” y “Víctima” están bien sin llegar a ser grandes canciones. “La sal no sala” (con Juanse) puede también llegar a aprobar. El tema es que también se incluyen algunas canciones francamente impresentables como “Fax U” (de lo peor de la carrera del artista junto a “El aguante”, “Me tire por vos” y “No importa”).
Los conectores instrumentales son bastante malos, hacen extrañar las grandes melodías de Pubis angelical y vuelven al disco largo y aburrido.

Say No More (Charly García, 1996) - **1/2
Desde este disco comienza el Charly que todos odian. La voz es más ronca y pierde efectividad. La música se basa en el estilo “Say No More” (también llamado "maravillización") que consiste en "tonalidades que parecen irreconciliables entre sí, baterías que se chocan, tracks de voces simultáneas con letras distintas" (explicación del periodista Sergio Marchi, Rolling Stone, marzo de 1998). Este estilo si bien tiene buenas intenciones de innovación (la mayoría de los rockeros por esta época creyó que poniendo algunas maquinitas tecno ya había vanguardia) termina por quitarle belleza a canciones que, grabadas de otra manera, no serían malas.
Un ejemplo de esto es “Canciones de jirafas”. La versión incluída en Charly & Charly, despojada de esa parva de instrumentos que hacen ruido, es mucho mejor. “Cuchillos” también cae en ese problema. “Say No More”, el tema del título, es otro ejemplo.
Las letras de todo el LP siguen el estilo del Charly-víctima del disco anterior. No son malas pero ya son previsibles y están muy alejadas de la genialidad de los años 80.
Say No More es un disco lleno de canciones menores (algunas dan vergüenza ajena como “Alguien en el mundo piensa en mí” o “Necesito un gol”), que tiene algunos buenos temas mal grabados. En fin: una lástima. Un intento de vanguardia que termina por perjudicar al artista.

El Aguante (Charly García, 1998) - ***
Con este disco comienza la obsesión de Charly por incluír un número considerable de covers en sus LPs. En este disco alcanzan la sideral cifra de 5 (la mitad del número total de canciones).
El tema del título es malísimo y parece una broma. Eso hizo que la mayoría de las personas pensaran que Charly con este disco tocó fondo. Pero el resto del LP no es tan malo. “Kill my Mother”, “Pedro trabaja en el cine”, “No estaría mal” y “Tu alma en el sur” no están nada mal. Entiéndase: esto está lejos del mejor Charly, pero tampoco es descartable.
El estilo es más musical que el de Say No More. La voz está un poquito mejor. Las letras muestran un poco más de autoconfianza (“El aguante”, “No estaría mal”) y se alejan del Charly torturado de los dos discos anteriores.

Sinfonías para adolescentes (Sui Generis, 2000) - **1/2
Siempre me cayó bien este disco reencuentro de Sui Generis. La edición original se editó en una caja que simulaba un antiguo LP de vinilo. Es decir: una invitación a la nostalgia. Charly hace covers de temas que hablan de juventud, de inocencia. La mayoría de los covers están muy bien.
El problema está con los temas propios. Si uno se pone a pensar, los buenos temas propios no suman más que 2. El resto es vomitivo (“Noveno B”, “Me tiré por vos”, como ejemplos).
El balance es negativo. Sinfonías para adolescentes no agrega mucho a la obra de García. Eso sí: es más digno que el horrible Serú 92.

Influencia (Charly García, 2002) - **1/2
Con este disco volvió el apoyo a Charly de revistas como Rolling Stone. El disco no es malo, pero hay que reconocer que el artista con las letras se pasa al otro extremo. Ahora canta sobre el vicio que es él en la sociedad argentina, o sobre su influencia (recuerdo que en un video clip del LP llegaba a decir “tiro de las cuerdas”). Difícil tomarlo en serio.
La estructura musical de las canciones es aceptable en “Mi nena”, en “Tu vicio” (aunque tal vez recuerde demasiado a “Mercy, Mercy” de Don Convay) y en “Demasiado ego (uno a uno)” (tema ya incluído en “El Aguante”, aunque aquí en mejor versión). Lo mejor del disco es el cover de “Influenza” de Todd Rundgren.
No me cae bien que Charly haya incluído muchas versiones de algunos temas (hay versión acústica y remix de “I’m Not in Love”, versión gospel de “Tu vicio”, versión en inglés de “Influencia”): creo que no agregan demasiado.

Rock and Roll Yo (Charly García, 2004) - ***
Buen disco de Charly. Musicalmente la suite inicial es muy atractiva: “Dileando con un alma”, “Rehén”, “Asesiname” y “Linda bailarina” se unen melódicamente como sólo un genio musical podría hacerlo.
Las cuatro son buenas canciones, en especial “Rehén”. Eso ya justifica el disco. En el resto del disco “VSD”, compuesta junto a Joaquín Sabina, se destaca (sin estar a la altura de la suite inicial). “Rock and Roll Yo”, la canción, aprueba con lo mínimo. “Crétino” y “Wonder” (cover de un tema de Stevie) son malas.
En el terreno de las letras la cosa no mejora mucho. Sigue el Charly agrandado de Influencia. No hay grandes pasajes en este disco.


AGREGADO EL 8 DE SEPTIEMBRE DE 2011
Kill Gil (2010) – **1/2
            Finalmente salió de manera oficial en 2010 el disco maldito de Charly García. La historia es conocida por todos pero vale la pena recordarla: García en 2007 tenía ya listo el master del LP pero ocurrió un problemita antes de la edición. Alguien (no vamos a especular con quién pudo haber sido) filtró el disco a Internet. Entonces, todo el mundo lo bajó gratis por sitios como Taringa! o programas como Emule.
Después de ese episodio, Charly tuvo los problemas de salud de público conocimiento así que nadie se ocupó de Kill Gil.  Recién en 2010 lo lanzaron en CD, con el agregado de un DVD con dibujos propios del artista.
Cabe destacar que el LP “oficial” no es exactamente igual que el disco “trucho” de 2007. Sacaron una canción que se llamaba “Un corazón para colgar” (“Heart To Hang Onto”, compuesta por el ex Who Pete Townshend), algo que no se entiende ya que la versión de Charly era el mejor momento de aquel Kill Gil pirata de 2006. También sacaron “Play With Fire” (Rolling Stones) cantada por el productor Andrew Oldham.
Pero vamos a analizar el nuevo disco, el de 2010. Empieza pésimo con “No importa”, una especie de “God” de Lennon en el que Charly emprende contra practicamente todo. Sin duda es una muestra de la confusión artística en que el artista vivía en 2007, el momento en el que estuvo más limado que nunca.
“Corazón de hormigón”, que canta Palito Ortega (con esta colaboración comenzaría una muy estrecha amistad) es una canción que Charly compuso a los 9 años. Es completamente infantil y se nota, es obvio, que Charly a esa edad todavía no era un genio. Habrá tocado el piano de chico, pero en la composición distaba mucho de ser un superdotado.
Pero Kill Gil 2010 no es pésimo. Tiene algunos buenos temas: “King Kong”, “Pastillas”, “Los fantasmas”. Obviamente están a años luz del Charly de los años de oro (período 74-84) y también del Charly de los años de plata (72-73 y 85-91). Pero, bueno, no son el desastre que podrían haber sido.
De cualquier manera, los dos mejores momentos de este álbum son dos refritos. El disco, al igual que todos los últimos de Charly, está lleno de ellos. Por eso, el mérito es siempre limitado. Los temas son “Transformación” y “Telepáticamente”. El primero había sido editado anteriormente en Sí, detrás de las paredes, el disco en vivo de 2001 que inmortalizaba la reunión de Sui Generis. Y el segundo, había sido publicado en el disco Serú 92 y estaba cantado a dúo por Charly y David Lebón. Las versiones aquí incluídas son superiores a las originales. No es el caso de “Happy and Real”, un pesadísimo tema lento con piano que Charly ya había incluído en Tango 4 e Influencia. Esta versión no agrega nada a las anteriores y yo realmente pienso que la repite por cábala.

SOBRE EL CHARLY MÚSICO: Rockero "argentino"

SOBRE EL CHARLY MÚSICO
Rockero “argentino”

Charly muchas veces representó el afán del rock argentino por estar a la moda internacional. A finales de los 70 se fascinó con los discos de Joni Mitchell y junto a Pedro Aznar emuló el sonido del bajista Jaco Pastorius. No fue el único intento de parecer “moderno”: en los años 80 utilizó las máquinas de ritmos, que hasta entonces eran muy poco conocidas en Argentina.
Pero esa obsesión por estar al día en la tendencia internacional tiene su obvio lado oscuro. Casi nunca Charly intentó "parecer argentino". Su relación con el tango y el folclore es mínima ("A los jóvenes de ayer", "Hipercandombe", no mucho más). No hay casi intentos de fusión en su música. Alguna vez habría que hacer un estudio sociológico acerca de por qué los argentinos señalan como artista más prestigioso del rock nacional a alguien que practicamente ignora los géneros característicos del país (¿el rock y su público serán parte de la Argentina que muere por ser europea?, lo dejo para la polémica, sólo les digo: presten atención a la mezcla que hacen en Brasil las estrellas contemporáneas a García).
Lo que más gusta musicalmente de las canciones de Charly no son tanto sus estilos (nadie va a decir que “fue un creador de formas”), sino más bien su melodía y su fuerza. En “Demoliendo hoteles” es tremendo como se pasa de las estrofas al estribillo (los cambios de nota que culminan en la voz que canta “hoy paso el tiempo”). Y luego también es irresistible la aparición de la fuerza, el coro gritando el título del tema. Muy potente.
Los argentinos siempre nos preguntamos: ¿si Charly hubiese sido norteamericano estaría en el mismo nivel que un Neil Young, que un Lou Reed? Muy probablemente. Pero nació en Argentina y dio al público local la posibilidad de escuchar, en boca de un prodigioso constructor de melodías tan talentoso como los anteriormente nombrados, la oscura realidad de nuestros días. Ni más ni menos. O mejor dicho: ni menos ni más.

SOBRE EL CHARLY LETRISTA: Pluma absoluta

SOBRE EL CHARLY LETRISTA
Pluma absoluta

Charly García ha escrito letras alucinantes sobre la situación política del país: En “Canción de Alicia en el país” (1980) está buena parte de la dictadura, todo mientras se estaba llevando a cabo. La censura dice presente en los versos “No cuentes lo que viste en los jardines” o “No cuentes lo que hay detrás de aquel espejo”, el exilio en “te vas a ir, vas a salir, pero te quedas ¿dónde más vas a ir?”, la represión en “un río de cabezas aplastadas por el mismo pie”. La comparación con el clásico Alicia en el país de las maravillas le da un aire metafórico al texto que da como resultado una pieza de riqueza literaria. No sólo de denuncia temática vivió Charly, sino de construcciones artísticas prodigiosas. No importa si lo hizo con la intención de ser un talento literario o para eludir la censura: lo importante es que lo hizo.
De cualquier manera, hay otros temas que habitan la obra aclamada de Charly: la canción más prestigiosa del artista es “Viernes 3am” (1979), que no es otra cosa que la historia en primerísima persona de un hombre que está por suicidarse. Es posible que se mate por la inaguantable opresión política de la época (“el sueño de un sol y de un mar y una vida peligrosa/ cambiando lo amargo por miel, y la gris cuidad por rosas”) pero nunca lo confirmamos. Lo más importante es la descripción de la situación puntual (“y llevas el caño a tu sien/ apretando bien las muelas/ y cierras los ojos y ves/ todo el mar en primavera/ bang, bang, bang/ hojas muertes que caen”). Allí logra, mediante metáforas (rosas, hojas muertas) mostrar los sueños perdidos y, mediante narración precisa y detallista, representar en la mente del oyente la inmediatez del angustiante momento.
Podría hablarse de las peores letras del último García (“Noveno B”, “Me tiré por vos”, “El aguante”, etc.), pero es mejor quedarse con las que sobreviven: estas dos perlas que demuestran que no sólo Charly fue un maravilloso denunciante de los peores tiempos de la Argentina, sino que también fue un talentoso escritor.